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| Favoritos de Barcelona |
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Tram-Tram
Un festín para los sentidos
En una casa con terraza y jardín de Sarrià, uno de los barrios con más sabor barcelonés, se encuentra este pequeño y coqueto restaurante donde degustar una creativa y atractiva cocina de autor inspirada en la gastronomía catalana de toda la vida.
Sus propietarios, Isidre Soler y Reyes Lizán, él en la cocina y ella en la sala, ofrecen lo mejor de sí mismos con el fin de que todo salga a pedir de boca. Nunca mejor dicho, porque la cocina que practican estos dos ex alumnos del gran Ferrán Adrià quita el sentido al gourmet más pintado. ¿Su secreto? El tratamiento de las materias primas, siempre de calidad. Tal es así, que la mayoría de hierbas aromáticas y verduras son de su propio huerto.
Para los que no sepan qué pedir, Isidre les propone dos creaciones diferentes. La primera, bautizada "Festival", es un menú sorpresa que consta de dos tapitas, cuatro platos, selección de quesos y postre. La segunda, el Menú degustación, está compuesta por la Tapita, Escabeche de caballa con sus verduritas y ensalada de rúcula, Milhojas de calabacín con queso de cabra y tomate confitado con salsa de albahaca y aceitunas negras, Solomillo de atún con pimientos de Padrón y glaseado de mandarina, Espaldita de conejo confitada al perfume de romero sobre un salteado de setas del tiempo y el postre del día.
Los que prefieran comer a la carta tienen dónde escoger. Para entretenerse: Plato de jamón de bellota, Terrina de foie-gras hecha en casa o Anchoas marinadas. Después, toca la difícil tarea de elegir alguna de las suculentas propuestas del chef, entre las que destacan la Ensalada de pulpo, patatas confitadas con ñoras y aceite de vainilla, la Lasagna de lubina con setas del tiempo y mantequilla blanca al romero crujiente y el Cochinillo asado con compota de peras, el preferido de muchos de los internautas.
Eso sí, sin despreciar nunca sus Filetes de sardinas, verduritas tempranas y mozzarella de búfala sobre una coca de aceite, membrillo y piñones ni su Milhojas de calabacín con queso de cabra y tomate confitado con salsa de albahaca y aceitunas negras. Dos clásicos de la creativa cocina catalana que practica Tram-Tram.
Para poner un broche de oro a tan suculenta comida, nada como alguno de sus deliciosos postres caseros. Nuestro preferido: la Crema catalana.
A tan cuidada carta no podía menos que acompañarle un decorado romántico y tranquilo, un servicio esmerado y una amplísima bodega de tintos, blancos, rosados, cavas y champagnes, gracias a la cual encontrar y saborear vinos procedentes de toda España, pero sobre todo de D.O.s catalanas como Penedès, Priorato, Costers del Segre, Terra Alta, Plà de Bagés o Conca del Barberà.
La ficha:
Tram-Tram.
Major de Sarrià, 121.
Barcelona.
F.V.S.
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