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| Favoritos de Madrid |
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Malacatín
Típico y con solera
Este local de La Latina ofrece un sustancioso cocido que ya es un clásico de la restauración madrileña. Pero no sólo de cocido vive Malacatín. Este verano han preparado una carta especial para los que no se olvidan del buen comer ni en las épocas de calor.
La historia de este antiguo restaurante comenzó hace algo más de un siglo, en 1893, cuando Julián Díaz, proveniente de Orcajo de Santiago (Cuenca), llega a Madrid para trabajar como chico de los recados en un pequeño negocio de bebidas de unos conocidos. Dos años después, Julián decide montar su propio negocio y establecerse en el número 5 de la castiza calle Ruda. Sin agua ni luz de gas, la lumbre de los faroles de aceite ilumina su pequeña tienda de vinos desde las seis de la mañana para sus primeros parroquianos: panaderos, traperos, albañiles...
Casi todos los días pasaba por el local un pobre, cuya única posesión era su guitarra y que conseguía sus copitas de vino con una simple melodía: "Tin, tin, tin, malacatin, tin, tin, tin", apodo por el que pasó a conocerse al dueño del establecimiento y con el que su hija Florita y su marido Isidro bautizaron la renovación del negocio, añadiendo freiduría al vino y a las copas, y más tarde la cocina, gracias a la que llevaron la receta del cocido familiar hasta lo más alto.
La nieta de Julián, Conchi, y su hijo José Alberto siguen manteniendo vivo el espíritu del abuelo con una receta sencilla pero muy importante: tratar a los clientes con familiaridad y amabilidad, al igual que éste lo hiciera con el mendigo Malacatín.
Pero el cocido madrileño no es el único plato de la carta de este típico y castizo establecimiento, decorado con carteles antiguos y anécdotas taurinas. Además de sus tapas, en su carta podemos encontrar clásicos como los Callos a la madrileña, la Pringá de la casa, la Morcilla de León con huevo y el Pisto manchego.
De cara al verano, en Malacatín han preparado un menú estival en el que destacan: entre los primeros, la Ensalada de la casa, el Gazpacho, la Sopa de cocido o el Revuelto de ajetes o espárragos; y entre los segundos, los Huevos fritos en compañía, las Costillas asadas con papas a lo pobre, la Sartén de ropa vieja, el Bacalao con tomate y la Cazuela de alitas guisadas. Pan y pinta de vino de la casa, todo por 13,22 euros (IVA incluido). Una oferta inmejorable para los que todavía no conocen las bondades de la cocina de uno de los restaurantes con más solera del barrio de La Latina.
La ficha:
Malacatín.
Ruda, 5 (junto a la plaza de Cascorro).
Madrid.
F.V.S.
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