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| Favoritos de Sevilla |
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La Ribera de Cartaya
De la sierra y la costa andaluza
Este pequeño y acogedor restaurante del centro de Sevilla ofrece un auténtico y selecto viaje gastronómico por la cocina mediterránea y popular, parte fundamental de la rica cultura de la Baja Andalucía.
A la sombra de las viejas campanas de San Lorenzo, en la cercanía de los baños árabes -sueños de una Sevilla de callejuelas y de leyendas- y acariciado por los cantos capuchinos del Convento de Santa Rosalía, La Ribera de Cartaya pretende ser testigo del excelente servicio de sus maestros, Antonio y Joaquina.
Los abuelos de César, el propietario, fueron restauradores de Cartaya (una pequeña población de Huelva) que, con su tesón y esfuerzo, supieron ofrecer lo mejor de saber hacer en el restaurante Consolación. Ellos fueron los que regaron este amor por la cocina que iba creciendo cada día en el chef de El Ribera de Cartaya. Mientras que Manolo, el padre, con su labor incansable en el servicio del Bodegón El Pato, lo afianzó hasta convertir ese amor por las cosas bien hechas en una lógica en su vida y en su desarrollo profesional.
Tras pasar varios años en la Escuela de Hostelería, donde aprendió todos los secretos de la buena cocina, César decidió emprender una nueva aventura en el corazón de Sevilla con la ayuda de su socio, Alberto.
Desde entonces, juntos se afanan en ofrecer lo mejor de la sierra y las costas andaluzas: chacinas de alcornoques y de dehesas, quesos elaborados por manos artesanas, pescados y mariscos que aún traen la sal y el fango de la ría de Huelva y platos preparados aderezados con aceite de oliva virgen y ausentes de aditivos que puedan privarle de su sabor añejo y entrañable.
Así los que se acerquen hasta este restaurante del número 5 de la calle Martínez Montañés pueden degustar entrantes fríos, como la Tosta de Cotufas con lamas de mojama, o calientes, como las Croquetas de pescado de roca al cava; pescados como las Acedías de Trasmallo o las Pijotas a la gran fritura con aceite de oliva virgen extra; sus carnes al carbón de encina; y postres caseros tan sugerentes como el Suspiro de Pato o la
Caña Borracha de Crema de Caramelo al Aguardiente de Zalamea.
Una corta pero interesante carta de vinos, una sencilla decoración y un esmerado servicio completan el cuadro de un restaurante que ya se ha convertido en cita obligada de sevillanos y foráneos.
Más información:
La Ribera de Cartaya.
Martínez Montañés, 5.
Sevilla.
F.V.S.
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