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Amantes
de la carne
Corría 1964: el año
de las Olimpiadas de Tokio; el año en que nacen Los Brincos; el año en
que la selección española gana su primer y único título Europeo; el año
en el que abre en Madrid, en la plaza del General Maroto, Las Reses.
Restaurante que más tarde se trasladaría a la calle Orfila, entre Chamberí
y Salamanca.
En esa época, España empezaba a abrirse al turismo, la juventud se dislocaba
en los guateques y en la capital triunfaba este establecimiento, uno de
los pocos especializados en carnes rojas y steak tartar. Treinta y tantos
años después, proliferan los restaurantes dedicados a la carne, pero Las
Reses se mantiene.
Todo un clásico
¿El
secreto de su éxito? Seguir ofreciendo lo de siempre (buenas carnes a
la brasa y en su punto) algo muy raro en los tiempos del reciclaje y la
cocina-fusión. Lo único que diferencia a Las Reses del año 2000
de la de los años 60 es su manera de presentar los platos del día a los
clientes.
Sus clásicos salones, decorados con carteles taurinos, muebles y tapices
antiguos, y un servicio de primera calidad envuelven al cliente en el
ambiente adecuado para degustar alguno de los platos del menú, siempre
bien acompañados de una carta de vinos no demasiado amplia pero muy cuidada.
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