|

| Viaja y come |
 |

Un domingo en los montes de Málaga
El triunfo de la cocina para arrieros
Antiguos caminos casi intransitables escalaban hace tan sólo 50 años la parte más montañosa de la provincia de Málaga con auténtica dificultad. Ahora esos mismos lugares son los preferidos de los domingueros malagueños gracias a sus populares ventas.
En los años 30 y 40, los senderos serpenteaban en la mejor vía de comunicación de la provincia con Granada, y los arrieros paraban con sus mulas en las antiguas y escasas ventas de la zona -la primera fue la desaparecida Ventorrillo de Santa Clara, que está siendo restaurada- para echarse algo al estómago en el largo camino del comercio interprovincial.
En los años 40 se mejoraron los accesos, y en los 70 el asfalto asentó el camino y las excursiones de domingo a la montaña con la familia empezaron a ser más usuales. Las ventas encontraron, así, su momento culminante y crecieron a la vera del camino como las setas de montaña en los lugares húmedos. Ventas familiares en las que se puede degustar el plato típico que entonces se servía a los antiguos arrieros, conocido popularmente como "el plato de los montes". El plato -que en ninguna venta supera las 800 pesetas-está compuesto por un trozo grande de lomo, chorizo, huevo frito y patatas fritas, todo regado con el vino dulce típico de la zona.
Las ventas, sustentadoras de la tradicional cocina andaluza, han pasado de servir a los arrieros a atender a las familias que, reunidas en invierno frente a la chimenea de los salones y en verano junto a las terrazas de los miradores, comparten el lomo y el vino que sirvió de alimento a sus antepasados trabajadores.
"Todos nuestros comensales son buenos, y el que no lo es, aquí se reconvierte. Servimos platos con abundante comida para saciar al viajero", afirma María Gaspar Postigo, regente de uno de los restaurantes más conocidos en esta ruta de la antigua Carretera del Colmenar, El Mirador (Teléfono: 952 65 07 32).
Los fines de semana, muchas familias madrugan para recorrer las primeras los casi 8 kilómetros y medio que separan la venta del centro de la ciudad y saborear el "plato de los montes", o una exquisita Perdiz oreada con cebolla y vino de jerez. Los visitantes de paladar más refinado no podrán despreciar las Migas de los montes -adornadas con morcilla y huevos- o la Sopa de picadillo o de espárragos, recolectados en la misma sierra donde se alzan las concurridas ventas. La Pata de cordero o choto también es típica de esta venta.
El almuerzo puede demorarse horas. Las familias, y el público joven, que cada vez acude con mayor asiduidad a degustar estos platos típicos de la zona, comienzan el tapeo alrededor de las 12 del mediodía. Platos de queso, lomo en manteca, jamón serrano y aceitunas de aliño casero decoran las mesas en las que los amigos y los familiares cuentan anécdotas y observan la ciudad al fondo. El Mirador es famosa por las vistas de Málaga que deja contemplar a través de sus amplios ventanales, una delicia en los días soleados.
A partir de las dos de la tarde, la venta se llena de vida y los camareros corren sorteando las mesas con cuidado de no derramar el vino. Música de voces que ríen, comentan, comen.
La siguiente parada es la "fuente de la reina", donde los comensales suben a reponer fuerzas con el agua fresca antes de emprender el regreso a casa y cambiar la montaña por el paisaje recortado de la urbe, con el regusto aún en la boca de las codornices de El Mirador.
Un público esencialmente familiar puebla cada domingo la venta El Boticario (Tel.: 952 25 17 72). El hermano pequeño de un restaurante inaugurado hace 78 años es muy popular entre los malagueños, donde además del plato de Lomo con patatas es tradicional el Conejo al ajillo. Reabierto hace 40 años, el lugar cuenta también con chimenea y ventanales que ofrecen una panorámica del puerto de Málaga.
Muy conocida es también la venta La Nada, la más lejana del centro, a 20 kilómetros, y también la más rústica. Todos los platos se elaboran en una cocina de una casa particular, muy apreciada por el público extranjero.
Hace escasamente cinco años abrió Los Tres Cinco (Tel.: 952 26 36 15), en el kilómetro 55. Con un tipo de cocina similar a sus competidoras cuenta con una gran baza: un mayor número de camareros.
A medida que el automóvil asciende por la carretera del Colmenar, vemos desfilar un sinfín de ventas, entre las que cabe destacar Casa Vázquez (Tel.: 952 25 14 55), la primera que se encuentra el viajante al iniciar el recorrido de ascensión, y Los Montes (Tel.: 952 26 02 35), con especialidades como el Solomillo al ajillo y la paella, cuyo precio ronda las 1.500 pesetas.
Tampoco hay que olvidar los restaurantes Casa Bartolo (Tel.: 952 26 02 10), donde probablemente se cocinen las mejores migas del lugar, La Minilla (Tel.: 952 25 18 58) o Los Olivos (Tel.: 952 26 99 58).
Finalmente, la venta Galwey (Tel.: 952 11 01 28), una de las más antiguas, adorna su cocina andaluza con recetas como el Cabrito al horno, el Cordero, el Venado o el Jabalí. Los postres caseros que sirven allí -natillas, arroz con leche, etc.- son de lo más recomendable. El precio del cubierto tampoco supera las 2.000 pesetas.
De vuelta a Málaga
Cae la tarde y debemos regresar a la capital. La serpenteante carretera abre de nuevo el apetito. Ya en la capital y de camino a casa, la música de bandoneón y el olor a carne a la parrilla de la Tanguería Malena (Paseo de Sancha, 47) llama nuestra atención. Entramos, cenamos, bebemos, bailamos, en definitiva, disfrutamos.
Sonsoles García
|
|
Untitled Document
|