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Toledo, Patrimonio de la Humanidad
La ciudad de las tres culturas

Tras el Corpus Christi, cuando la ciudad se viste con flores y mantones, Toledo se engalana para las fiestas patronales en honor a la Virgen del Sagrario. Estas tradicionales fiestas no son el único tesoro de Toledo. ¿Quieres conocer el resto?

Los primeros escritos sobre Toledo datan del siglo IV a. C., y ya hablan de ella como una importante ciudad celtibérica, capital de la Carpetania. En el año 192 a. C., los romanos llegan a la ciudad y desarrollan una importante industria del hierro y de la acuñación de monedas.

Cientos de años después, en el siglo V d. C., Toledo es conquistada por dos pueblos germánicos: los alanos, en primer lugar, y, más tarde, los visigodos, que derrotan y expulsan a los primeros. La actual capital de Castilla-La Mancha vive importantes momentos de esplendor político y religioso a mediados del siglo VI, cuando se fija allí la capital del reino visigodo de Hispania y se celebran los Concilios de Toledo.

Con la invasión de los musulmanes, el protagonismo de Toledo decaerá durante tres siglos hasta que en 1085, tras la conquista cristiana de la ciudad, ésta queda incorporada al Reino de Castilla. Es entonces cuando el rey Alfonso VI se compromete a mantener la convivencia pacífica entre las tres culturas establecidas en la ciudad: cristianos, árabes y judíos (asentados allí desde la época visigoda).

Un siglo después, empieza a desaparecer el ambiente tolerante entre las culturas que habitaban Toledo hasta que, bajo el reinado de los Reyes Católicos, los judíos, acusados de originar la grave crisis económica y social que se estaba viviendo, son expulsados del reino. Corría el año 1492.

Ya en el siglo XVI, Carlos I concede a Toledo el título de Ciudad Imperial y le otorga el honor de usar como emblema su propio escudo. El emperador y su hijo Felipe II mantendrán la ciudad como una de las sedes de la Corte pero, en 1561, cuando este último monarca decide trasladar la capital a Madrid, la ciudad comienza a sufrir un importante declive.

Ruta monumental

El casco antiguo de Toledo, perfectamente delimitado por la hoz que forma el río Tajo y por las murallas que rodean la ciudad, es el espacio geográfico que contiene la mayor parte de los monumentos, cuyo estilo va del romano al renacentista, pasando por el árabe, el mudéjar, el gótico...

Las murallas, que existían ya en la época romana, se reconstruyeron en el siglo VII, siendo los árabes los que definitivamente fijaron el recinto amurallado que se conserva en la actualidad. Entre sus puertas y puentes destacan: la Bab-al-Mardum, posiblemente la puerta más antigua de acceso a la ciudad; la Puerta del Sol, una obra mudéjar del siglo XIII cuyo nombre se debe al medallón esculpido en el que aparecen una serie de astros, entre ellos el Sol; la Puerta Vieja de Bisagra, también llamada de Alfonso VI, que data de principios del siglo X; la Puerta Nueva de Bisagra (siglo XVI), en cuyo frente figura un gran escudo imperial de la ciudad; y la Puerta de Alcántara, hoy completamente restaurada. Por su parte, la Puerta del Cambrón debe su nombre a los arbustos espinosos que la rodeaban, las cambroneras, y fue levantada en el siglo XVI sobre los restos de una antigua puerta visigoda. Es la única abierta al tráfico rodado.

De estilo romano es el Puente de Alcántara que, asentado sobre dos arcos de medio punto, daba acceso a Toledo. De la civilización romana aún se conservan vestigios del circo, un anfiteatro, una villa y construcciones para el abastecimiento del agua. br>
La principal manifestación artística que nos queda del arte islámico es, aparte del particular entramado de calles estrechas y empinadas que caracterizan esta vetusta ciudad, la Mezquita del Cristo de la Luz (siglo X), el único edificio anterior a la reconquista cristiana que se conserva hoy en día.

De la época en que los judíos habitaron Toledo se conservan las sinagogas del Tránsito y de Santa María la Blanca, ambas de estilo mudéjar. La mayor y más antigua es esta última, construida a finales del siglo XII y transformada en iglesia cristiana hacia 1550. La sinagoga fue escenario en 1391 de la matanza de judíos que, según la tradición, acabó con los años de tolerancia entre las distintas religiones. La Sinagoga del Tránsito, levantada en el siglo XIV, aloja en la actualidad el Museo Sefardí.

A este mismo estilo arquitectónico pertenecen las iglesias cristianas de Santiago del Arrabal, la ermita del Cristo de la Vega y la de Santo Tomé. La primera, también llamada la "catedral del mudéjar", es posiblemente la más importante de todas. Su torre data del siglo XII, aunque la iglesia actual se construyó en el siglo XIII y es la única de este estilo que conserva íntegra su planta primitiva. La ermita del Cristo de la Vega, que fue el lugar de celebración de los Concilios de Toledo, guarda en su interior la talla del Cristo que dio origen a una famosa leyenda narrada por Zorrilla en "A buen juez, mejor testigo". Por su parte, la iglesia de Santo Tomé es famosa por albergar "El Entierro del Conde de Orgaz", la obra maestra de El Greco.

Llegamos ya al gótico. De esta época hay que destacar la Catedral, que se comenzó a construir en 1226 durante el reinado de Fernando III El Santo. De ella hay que subrayar su importante colección de pinturas y la magnífica Custodia procesional que recorre la ciudad el día del Corpus Christi. También es destacable el Transparente, una de las obras más importantes del barroco español.

Ejemplo representativo del gótico isabelino es el Monasterio de San Juan de los Reyes. Edificado por los Reyes Católicos para conmemorar la victoria de la batalla de Toro de 1476, su destino inicial era el de servir como panteón de Isabel y Fernando. Sobre los muros del monasterio cuelgan cadenas que pertenecían a los cautivos cristianos liberados en el año 1485 en varias ciudades de Andalucía.

El Hospital de Santa Cruz, de estilo plateresco, fue construido en las primeras décadas del siglo XVI como hospital y albergue de niños expósitos. En la actualidad, alberga un museo que acoge una valiosa colección de cuadros de El Greco, Ribera y Goya, entre otros, así como interesantes objetos de arte, crucifijos de marfil, piezas de orfebrería y tapices de Bruselas.

El Hospital de Tavera o de Afuera, de estilo renacentista, fue mandado edificar por el cardenal del mismo nombre en 1541 y todavía conserva una buena colección de obras artísticas de El Greco, Ribera, Tiziano y Tintoretto.

Por fin llegamos al famoso Alcázar, que se ubica en el lugar que en siglos anteriores ocuparon un antiguo campamento romano, una fortificación visigoda, un castillo árabe y un alcázar cristiano. Sobre este último, los reyes Carlos y Felipe II mandaron realizar reconstrucciones a los arquitectos Alonso de Covarrubias y Juan de Herrera. En la actualidad, el Alcázar alberga las oficinas del Ejército y el Museo Militar.

Antes de despedirnos de Toledo, no hay que dejar de visitar la Casa-Museo de El Greco, situada en el antiguo barrio judío. Este edificio es la reconstrucción de una típica vivienda toledana donde, según se dice, habitó el ilustre pintor. En la casa se exponen algunas de sus más importantes obras, como el cuadro "Vista y plano de la ciudad de Toledo".

La gastronomía

La gastronomía de Toledo ha sido ensalzada a lo largo de la historia por numerosos escritores. En "La Noche Toledana", de Lope de Vega, se habla de la gran cantidad de mesones de la ciudad, mientras que Alejandro Dumas afirmaba que ésta era la ciudad española donde mejor había comido. Otros autores como Cervantes, Fernando de Rojas o Galdós también han hablado con orgullo de tan exquisita cocina.

Pero, ¿cuáles son los manjares más típicos que podemos degustar en la Ciudad Imperial? Como en todas las provincias de Castilla-La Mancha, la caza constituye una base importante de su cocina. Ciervos, jabalís, codornices y, sobre todo, perdices, protagonizan la mayor parte de los platos toledanos. Los asados de cordero y cochinillo, el venado con setas o a la plancha, el conejo escabechado o al ajillo, el cuchifrito, los famosos duelos y quebrantos de Don Quijote (revuelto de panceta, chorizo, jamón y sesos de cordero) y el tradicional pisto manchego también son platos que merecen ser degustados.

A la hora de picar, no puede faltar una tapa de queso manchego acompañado de alguno de los excelentes vinos toledanos: Méntrida, Yepes, Quintanar, Ocaña, Malpica de Tajo...

Entre los postres, son destacables el mazapán y una larga lista de dulces de origen conventual como los almendrados, las marquesitas, los pestiños, las flores manchegas...

Dónde comer

Uno de los restaurantes más representativos de la ciudad es el Hostal del Cardenal (Recaredo, 24). Instalado en la antigua residencia del Cardenal Lorenzana, en este establecimiento preparan la perdiz como en pocos sitios. Situado cerca del circo romano encontramos El Pórtico (Avda. de América, 1) un local donde podrás degustar los mejores asados, carnes a la brasa y pescados.

Casa Aurelio es el nombre de tres restaurantes que su propietario, Aurelio, posee en Toledo. El primero en inaugurarse, en 1953, fue el del número 6 de la calle Sinagoga. El segundo de los locales, en el que destaca la Perdiz roja de los montes de Toledo, está situado en el número 8 de la Plaza del Ayuntamiento. Por el establecimiento de Sinagoga, 1 han pasado destacadas figuras del mundo del cine, el deporte y la cultura, como Steven Spielberg, Antonio Díaz Miguel, Ana Belén, Víctor Manuel, Isaac Rabin, Emilio Butragueño y Joaquín Sabina, entre otros.

Junto a la Sinagoga de Santa Mª la Blanca se encuentra el restaurante La Perdiz (Reyes Católicos, 7) cuyas especialidades son la Ensalada templada con salteado de gambas, el Lomo de bacalao rebozado, los Filetes de ciervo adobado con salsa de setas y la Tarta de delicias de mazapán.

Dónde dormir

El Hotel Alfonso VI (General Moscardó, 2. Tel.: 925 22 26 00), de cuatro estrellas, se encuentra situado a 50 metros de la plaza de Zocodover. También muy céntrico, junto al Alcázar, está el Hotel Carlos V (Trastámara, 1. Tel.: 925 22 21 00), de tres estrellas, que posee un restaurante de estilo mudéjar. El Hostal del Cardenal (Paseo de Recadero, 24. Tel.: 925 22 49 00), de tres estrellas, cerca de la puerta de Alfonso VI es también una buena opción.

De marcha

Alfileritos es la calle de moda por excelencia a la hora de salir de marcha. Aquí encontrarás numerosos bares donde escuchar la mejor música y pasar un rato agradable. Uno de estos establecimientos es Bartolo, un nombre muy conservador que nada tiene que ver con el tipo de música que aquí se ofrece: heavy metal. Para los amantes de los ritmos caribeños, nada mejor que acudir a Macondo, un bar donde no te cansarás de bailar salsa. También en esta zona se encuentra Pícaro, un local de moda que además ofrece actuaciones en directo.

Otras zonas frecuentadas los fines de semana son Sillerías y Santa Teresa. En esta última hay que destacar los locales Katanga y Otto Max.

Más información:
Oficina Municipal de Turismo: 925 25 40 30.
Estación de Tren: Paseo de la Rosa, s/n. Tel.: 925 22 30 99.
Estación de Autobuses: Avda. de Castilla-La Mancha. Tel.: 925 21 58 50.
Ayuntamiento de Toledo:www.ayto-toledo.com
Diputación de Toledo: www.diputoledo.es


M. Rosa Sánchez

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