|

| Despensa / Dulces y azúcar |
 |

Ponga un famoso en su tarta
Moda pastelera en Estados Unidos
Los pasteleros estadounidenses, que han visto negocio donde los europeos sólo vemos ocio, han empezado a comercializar pasteles y galletas con la cara o el cuerpo de sus estrellas favoritas.
El que se haya dado una vuelta por Estados Unidos o México sabe bien como se las gastan al otro lado del charco, sobre todo si ha hecho una visita a alguna pastelería. En México D.F., junto a la famosa Casa de los Azulejos, se encuentra una de las confiterías más populares de la ciudad. Allí, dulces y bollos típicos conviven con una de las exhibiciones pasteleras más alucinantes del mundo, en la que destacan tartas con la forma y los colores del protagonista de "Toy Story" o la Sirenita y pasteles rosa de más de seis pisos cuya decoración recuerda a un palacio de cuento de hadas, en el que reina una Barbie en un trono hecho de perlas.
Recuerdo que, cuando era pequeña y vivía en Mallorca, mis padres nos llevaron a mi hermana y a mí a visitar un portaaviones de la Armada americana. Ni los helicópteros ni los F-14, que luego pondría de moda un jovencito Tom Cruise, nos llamaron verdaderamente la atención. Lo que a nosotros nos impactó de verdad fue el recibimiento gastronómico. De los grifos de las fuentes que había, en casi todas las secciones del buque, no sólo salía agua sino también coca-cola, limonada, naranjada y hasta ¡leche! Por si eso fuera poco, habían preparado una tarta inmensa que representaba a su portaaviones surcando el mar, con los colores del buque (gris), el mar (verde) y la bandera americana (roja, blanca y azul) en azúcar glaseado. El asombro, como era de esperar, nos duró casi toda la infancia. Yo aún sigo yendo a tratamiento para curarme de la impresión que en mis pupilas y papilas causó tal despliegue pastelero.
Desde entonces han pasado casi veinte años. En pleno año 2001, a los estadounidenses ya no les basta con estampar en los pasteles de cumpleaños la cara de sus queridísimos hijos, una moda que en España no ha cundido, gracias a Dios. Ahora, también pueden hincarle el diente a un Leo Di Caprio entrado en carnes o a una Gwyneth Paltrow casi anoréxica. ¿Estamos ante una campaña orquestada para acabar con ese 33% de la población estadounidense que padece obesidad? o ¿ante un fenómeno un puntito caníbal que, en un país obsesionado por lo políticamente correcto, da mucho que pensar?
Sally Verás
|
|
Untitled Document
|