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| Entrevista con... |
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Meritxell Durán y Xavier Canal
"Con nuestras piezas de chocolate tratamos de hacer arte"
Efímero y dulce, pero arte al fin y al cabo. El maestro pastelero Xavier Canal y la escultora Meritxell Durán fueron los encargados de elaborar, por encargo del Bauzá Hotel & Restaurante, la primera exposición de Monas de Pascua que se ha realizado en Madrid.
Hacer una entrevista a tres bandas no suele ser fácil, pero en este caso la conversación fue tan fluida que en vez de una entrevista profesional parecía una charla entre amigos. Y eso que los personajes no podían ser más diferentes. Meritxell Durán es una mujer de pocas palabras, hablar pausado y respuestas meditadas; Xavier Canal es mucho más echado p'alante, más hablador y extrovertido. Ella da la sensación de ser -quizá por culpa de ese gran parecido que guarda con la cantante islandesa Björk- más etérea, más introspectiva; él parece mucho más terrenal, más mediterráneo.
A pesar de sus diferencias, son dos seres que se complementan muy bien y que comparten algo muy importante: pasión por todo lo que hacen.
¿Cómo entran en contacto un pastelero y una escultura?
Meritxell Durán: Quería trabajar en chocolate y una amiga común me comentó que en eso me podría ayudar Xavier. Le llamé y no tardamos mucho en ponernos de acuerdo. Realmente fue...
Xavier Canal: Amor a primera vista.
Un auténtico flechazo profesional.
XC: Sí. Yo me acuerdo que la llevé a comer a la Barceloneta y todo. A mi, que me propongan cosas nuevas es lo que más me motiva. Salir de la rutina me vuelve loco.
MD: Yo quería trabajar el chocolate desde la escultura. Cada Pascua veía cómo se intentaban hacer Monas que asemejaran esculturas, pero eran esculturas pobres desde el punto de vista temático, conceptual. Con nuestras piezas de chocolate tratamos de hacer arte.
En Cataluña, la mayoría de las Monas de Pascua suelen hacer alusión a personajes populares del momento, como Ronaldinho o Los Lunnis este año. Olvidarse de las modas imperantes y hacer algo más artístico no debe ser muy habitual.
XC: No, no es lo normal. Los pasteleros suelen hacer la parte artística como reclamo. Es decir, tienes lo comercial pero en el escaparate intentas poner algo que llame la atención. Y eso siempre se consigue con figuras de este tipo.
Volvamos a cómo se conocieron. ¿Lo hicieron antes o a raíz del proyecto "Quin Cacao" para la tienda Vinçon? ¿Les buscaron ellos o fue al revés?
XC: Fue al revés.
MD: Sí. Yo busqué a Xavi, le expliqué lo que quería hacer y él comentó que le parecía una idea muy buena para Vinçon. Fuimos a ver a Fernando (el propietario) y se quedó encantado.
¿Cuál era su propuesta?
XC: Ya teníamos el concepto, que era el siguiente: Vinçon tiene dentro de la tienda una galería que se llama la Sala Vinçon, así que las piezas se expusieron allí como si formaran parte de las obras de una galería comercial, con sus títulos y su listado de precios. Nos interesaba el juego comercial, venderlas como si fueran piezas de bronce pero en chocolate.
¿Cuántas hicieron?
XC: Treinta y pico.
¿Todas con la misma temática?
XC: No. Todas eran diferentes. Había dos obras que me encantaban. Una era una bandeja de chocolate blanco con un pollo asado y, al lado, tres gallinas chillando por lo que habían hecho con su pollo. Luego había otra muy bonita que consistía en dos sarcófagos con una esfinge en la tapita de un hombre y una mujer, en el lateral ponía "Me muero por tus huesos" y a través de la tapita entreabierta se veían huesitos de chocolate blanco y un corazón enano de color rojo.
MD: Sí, lo recuerdo. Eran como cartas de amor.
Fue entonces cuando empezaron a colaborar. Después de "Quin Cacao", ¿hicieron algo más conjuntamente?
XC: Yo tenía intención de abrir mi segunda tienda en la Ciudad Condal y le pedí colaboración.
MD: Además, el Consorcio del Parmesano Reggiano en Barcelona nos encargó hacer una exposición parecida a la de Vinçon pero con parmesano. Fue imposible. Tuvimos que desistir porque es un material que no aguanta, ni fundido ni cortado, para hacer escultura.
Qué frustrante.
XC: Sí, porque ella y yo ya nos veíamos en Italia, ja, ja, ja. ¡Si yo lo que quiero es salir de la pastelería! Después de eso siguieron nuestras colaboraciones. Ella tiro un poco de mi e hicimos algunas piezas para una exposición colectiva.
¿En qué consistía?
MD: Era una exposición de varios artistas bajo el mismo lema, en la sala La Santa, cuyo tema principal era el sexo.
XC: Pero allí cada uno tenía su pieza, aunque el denominador fuese común.
Y luego llegó esta exposición.
XC: Sí y me gustaría decir que la organización ha luchado mucho por ella, ya que hace año y medio que me insistían y yo decía que no por problemas laborales.
Al final la han hecho, aunque no tan grande como la exposición de Vinçon.
XC: No, pero porque no cabían las piezas tampoco. Yo reconozco que aquí, en el restaurante del Hotel Bauzá, dos o tres piezas más hubieran estado muy bien, pero una de las condiciones para aceptar e ir a hablar con Meritxell era que esta partida fuera de entre seis y ocho piezas. Sólo de pensar en el transporte, me volvía loco.
Claro, porque las piezas no se hicieron aquí.
XC: Se hizo en Barcelona casi todo pero el toque final se lo dimos aquí, en una sala de banquetes del hotel. Pasé miedo dos días antes, mientras embalaba, y también durante el desplazamiento. Al camionero, que se llevaba mi móvil, le obligué a llamarme cada hora para ver qué tal iban las cosas, pero con la condición de que si se destrozaba todo, no me lo dijera. Prefería verlo cuando llegase a Madrid.
¿Hubo algún problema?
XC: No, ninguno. Yo hasta me planteé venir a Madrid y buscar una pastelería donde poder hacerlo. Pero al final optamos por hacerlas en Barcelona y traerlas. Envolvimos cada pieza individualmente. Es más, las mismas horas que dedicamos al montaje aquí, se las dediqué al embalaje.
¿Y cuánto tiempo fue eso?
XC: Un día entero. Y hasta hay una, la del pueblo y la ciudad (preciosa, por cierto), que corté por la mitad porque no tenía la seguridad de que llegara sana y salva.
¿Cuánto tardaron en hacer las piezas?
XC: Las hicimos durante las tardes de un mes, quitando sábados y domingos.
Es bastante para sólo ocho obras.
XC: Es que es muy entretenido, porque a veces tardas más en plantearte la pieza, cómo vas a trabajar y en qué tamaño, que en hacerla.
¿Cómo trabajan? ¿Deciden cómo van a ser las piezas entre los dos o eso es cosa de Meritxell?
XC: Un poco entre los dos, pero la que se encarga de plasmar las ideas al papel, en los bocetos previos, es ella.
Se trabaja igual con el chocolate que con el cobre o la madera?
MD: Tienes las piezas en la mente, da igual si las dibujas o no, pero las haces. El dibujo es algo real que puedo usar o no cuando trabajo sola, pero en este caso sí era necesario.
XC: Aquí no tuve que corregir nada, pero en la exposición de Vinçon hubo algún que otro brazo que dio muchos problemas de sujeción.
¿Y eso?
XC: Es que nada va sujeto por dentro. Esto es honradez profesional, se podría hacer pero hemos preferido trabajar limpio, limpio.
Algunas de las figuras de esta exposición son de un tamaño considerable. ¿Cuál es la pieza más grande que han hecho?
XC: En mis tiendas el huevo más grande que trabajo es de unos 60 y pico centímetros de alto, igual que aquí.
La exposición (que se pudo ver en Madrid del 16 de mayo al 5 de junio) ¿se va a llevar a más hoteles de la cadena H&R? ¿Os lo han propuesto?
XC: Yo creo que no la llevarán a más sitios. Si fueran otro tipo de figuras y no hiciera tanto calor se lo podrían plantear, pero no creo. Creo que piensan que como esto es una tradición catalana hay que acabarla con otra tradición catalana, así que se comerán todo esto el día de San Juan (24 de junio). Está muy bien darle un final y ese final será para el cliente y los empleados.
MD: Tampoco se puede guardar.
XC: Si tuvieran el rodaje que tengo yo, lo ideal sería fundir las piezas y transformarlas.
Fundirlas y transformarlas ¿en qué?
XC: En lo que quieras, en bombones, en trufas...
Con este tipo de iniciativas, ¿creen que la Mona de Pascua, que es una tradición muy catalana, acabará extendiéndose por toda España?
MD: Lo veo difícil.
XC: Es que en Cataluña está muy arraigada. Al haber mucho comercio y existir una tradición pastelera tan grande, si el pastelero no tiene un pelín de vena artística no avanza y se queda en el croissant. Un pastelero, llamado Santa Pau, fue el primero que empezó a hacer figuras con los huevos de Pascua. Meritxell y yo no hemos inventado nada. Ya estaba hecho, sólo hemos dado un pasito más. Si haces lo que hacen los demás, no hay evolución, pero si tienes un poco de inquietud puedes hacer de todo.
22/06/2005
Florita Vallcaneras
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