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| Con nombre propio |
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Melocotón Melba
Platos célebres de la Historia (XI)
Escoffier, teólogo de la gastronomía, solía quejarse de que los cocineros no tenían recurso legal contra el plagio, mientras que escritores y músicos se hallaban debidamente protegidos por la ley. Esta receta es un buen ejemplo.
Platos que habían sido creados por un cocinero con nombre y apellidos, al pasar al dominio público, se perdían en el anonimato, llegando a ignorarse el autor y circunstancias en que fueron concebidos. Otro ejemplo serían las Crepes Suzette.
Muchas de las creaciones del gran maestro Auguste Escoffier no fueron producto de una tradición anónima lentamente desarrollada, sino inventos personales, deliberadamente pensados para una ocasión determinada. Es lo que ocurrió con el Melocotón Melba, postre dedicado a Helen Porter Mitchell, soprano australiana nacida en Melbourne en 1861. Su nombre artístico fue Nellie Melba, y como lady Nellie Melba fue conocida, tras concederle el título Eduardo VII.
Nellie Melba se educó en Francia, debutó en Bruselas y con su voz privilegiada interpretó las grandes óperas del repertorio clásico, como "Rigoletto", "La Traviata", "Romeo y Julieta", Lucia de Lamermor" y "Fausto". Pero fue su interpretación de Elsa de "Lohengrin", en el Covent Garden de Londres en 1893, lo que provocó la rendida admiración del público y el nacimiento de un postre espectacular por su presentación y calidad. Nellie Melba solía celebrar sus banquetes en el Savoy de Londres, donde a la sazón oficiaba Escoffier como cocinero mayor. Le gustaba comentar con él la composición de los menús de sus fiestas.
Al día siguiente de la interpretación de "Lohengrin", lady Melba ofreció un banquete en el Savoy y Escoffier quiso sorprenderla con un postre que inmortalizara su nombre y su vida: el Melocotón Melba. Así lo cuenta el propio Escoffier: "Asistiendo una noche a la representación de "Lohengrin", la entrada del cisne, que aparecía majestuoso en escena, me inspiró la idea de dar una sorpresa a la gran cantante, a fin de testimoniarle mi admiración y la satisfacción de la velada que había pasado escuchando su maravillosa voz".
"Al día siguiente, habiendo invitado la soprano australiana a algunos amigos a comer, aproveché la ocasión y les serví, en una gran fuente de plata, un hermoso cisne tallado en un gran bloque de hielo; entre las alas coloqué los melocotones pochados en almíbar, reposando sobre un lecho de helado de vainilla, y cubrí los melocotones con un velo de azúcar hilado... El efecto fue sorprendente". Mas si Nellie Melba quedó gratamente sorprendida, Escoffier no quedó totalmente satisfecho de su creación.
"Comprobé -escribe- que los melocotones simplemente acompañados de helado no me convencían. Me parecía que les faltaba algo; ese algo era el perfume tan fino de las frambuesas frescas. El conjunto del helado a la vainilla, los melocotones y la frambuesa fueron la solución. Así fue cómo en la apertura del Carlton Hotel de Londres dediqué a la célebre cantante mi creación: el melocotón Melba".
MELOCOTóN MELBA
Ingredientes:
Melocotones de buena calidad y maduros.
Azúcar.
Helado de vainilla.
Puré de frambuesas frescas.
Elegir unos melocotones de pulpa blanda que no se adhiera al hueso. Sumergirlos en agua hirviendo. Retirarlos inmediatamente con una espumadera y echarlos en un recipiente de agua con hielo. Quitarles la piel, ponerlos en una fuente, espolvorearlos con azúcar y guardarlos frescos.
Por separado se habrá preparado un helado de vainilla muy cremoso y un puré de frambuesas frescas, bastante azucarado. Disponer el helado de vainilla en un timbal o en una copa de cristal, poner los melocotones encima del helado y cubrirlos con el puré de frambuesas.
Durante la temporada de las almendras se recomienda espolvorear los melocotones con almendras tiernas cortadas finas, pero nunca deben emplearse almendras secas.
Serafín Quero
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