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| Con nombre propio |
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Los comedores de patatas
Van Gogh
"!Estoy tan cansado de todos esos cuadros exóticos pintados en el taller! ¡Salid a sentaros fuera! ¡Pintad ante el motivo! ...
... Pintad al personaje campesino en acción: he aquí lo que es esencialmente moderno, el corazón mismo del arte moderno, lo cual, ni los griegos, ni el Renacimiento, ni la vieja escuela holandesa, han hecho".
También llamado "Cinco campesinos", este cuadro fue precedido de algunos estudios a tinta negra en los que ya se aprecian ciertos detalles que serán llevados luego al lienzo definitivo, como son el estudio del espacio, las manos que sujetan el cuenco y la tetera o la posición de algunos de los personajes en torno a la mesa. La introducción de la figura que está en primer plano, de espaldas al espectador, fue posterior a los primeros bocetos.
El cuadro más célebre, el del Rijksmuseum de ámsterdam, es de mayo de 1885. Representa una escena interior, nocturna, íntima, de cinco personajes que se disponen a compartir la cena: una fuente de patatas. Un único foco de luz, en el techo de la habitación, crea sombras muy acusadas que acentúan el dramatismo de la escena. Apenas hay ornamentos, un reloj de pared y un grabado con una crucifixión. Es una obra casi monocromática. Dura. Hasta cierto punto, desesperanzada.
Su vida junto a esta gente que vive de la tierra y la trabaja con sus manos, le llevó a representarlos una y otra vez en sus lienzos, bien en su trabajo en el campo, bien en sus casas, en el momento del reposo o de la reunión familiar en torno a la mesa. "He querido poner conscientemente de relieve la idea de que esa gente que, a la luz de la lámpara come patatas sirviéndose del plato con los dedos, trabajó asimismo la tierra en la cual las patatas han crecido; este cuadro, por tanto, evoca el trabajo manual y sugiere que esos campesinos merecen comer lo que honestamente se han ganado. He querido que haga pensar en un modo de vivir muy diferente al nuestro. Así pues, no deseo en lo más mínimo que nadie lo encuentre ni siquiera bonito ni bueno".
No hay una búsqueda estética sino emocional. En su pintura, Van Gogh busca representar sentimientos e ideas, y lo que él considera hermoso o pleno de valor no son los ornamentos y la belleza academicista, fría y distante de los modelos de los cuadros que cuelgan en los museos, sino las telas bastas, toscas y rudas que los mismos campesinos tejen y que al envejecer se decoloran sobre sus pieles ásperas y curtidas.
La perfección, el equilibrio, el excelente acabado no está en su ánimo cuando se enfrenta a un lienzo en blanco, "a mí me desesperaría que mis figuras fuesen buenas... no las quiero académicamente correctas...". La grandeza de los pintores está en "no pintar las cosas como son, áridamente analizadas y escrutadas, sino pintarlas como ellos sienten que son".
De personalidad excesivamente sensible, en ocasiones Van Gogh exagera ciertos rasgos de sus modelos como vehículo para transmitir su visión de la vida a través de la tela. "Lo que busco aprender, no es a dibujar una mano, sino un gesto; no una cabeza matemática exacta, sino la expresión profunda. Por ejemplo, el labrador que recibe el viento cuando alza la cabeza o habla. En suma, la vida".
Se dijo de él en cierta ocasión que su pintura expresa "el dolor del mundo". Y no hay duda de que algo místico, espiritual, fraternal se desprende de sus cuadros sobre campesinos. Durante años, observa su trabajo, su entorno, su vida familiar y la hace protagonista casi exclusiva de sus cuadros. "Te digo una cosa -escribe en cierta ocasión- por lo que a mí respecta voy a procurar pintar solo lo absolutamente simple y sobre todo, las cosas más comunes".
A menudo Van Gogh se refirió a este cuadro en sus cartas: "Sé muy bien que este lienzo tiene defectos, pero aún considerando que las cabezas que pinto ahora son mayormente rigurosas, me atrevo a afirmar que "Los comedores de patatas" junto a otras telas que espero pintar, quedarán". A pesar de estos defectos, esta obra fue considerada por él como una de las mejores que realizó a lo largo de su vida, tal como queda expresado en esta carta de abril de 1888, a su hermana Wilhelmina: "lo que pienso de mi trabajo es que las escenas de campesinos que comen patatas, que pinté cuando residía en Nuenen, siguen siendo, después de todo, lo mejor que he hecho".
Isadora
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