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| Cocina regional |
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La gastronomía catalana
Mucho más que mar y montaña
Ahora que la cocina catalana vive momentos de gloria gracias al buen hacer de cocineros de la talla de Ferrán Adrià o Santi Santamaría, no está de más conocer el origen, la historia y los productos estrella de una de las gastronomías más ricas de nuestro país.
La gastronomía catalana, cuyo origen se remonta a la época de los romanos, es una cocina compleja, rica y variada, con influencias mediterráneas (Francia, Italia, Grecia...), provenzal, árabe y judía.
Riqueza y complejidad, fruto de una Comunidad Autónoma -de seis millones de habitantes, repartidos en 41 comarcas- que ha sabido conjugar, como ninguna, la tradición y la modernidad. Desde las nieves de los Pirineos a las playas de la Costa Brava; desde los templos románicos del valle de Boí (Lleida) y los restos de Tarraco (Tarragona), declarados por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, hasta el moderno Port Olímpic de Barcelona; desde el Call Jueu de Girona al Sitges más gay, desde los modernistas edificios de Gaudí en la Ciudad Condal hasta Figueres, donde nació y murió Salvador Dalí.
Con un patrimonio histórico, cultural y gastronómico de tal calibre, no es extraño que la cocina catalana combine, sabiamente, productos del mar, la montaña y la huerta. La mezcla de ingredientes es también muy importante, ya que casi todos los platos se prepararan con aceite de oliva (las primeras Denominaciones de Origen españolas fueron catalanas, Borjas Blancas y Ciurana), ajo, cebolla y una gran variedad de productos naturales, como las verduras y las hortalizas, el pescado y el marisco fresco, el bacalao, las legumbres, el cerdo y la repostería más variada. Bañados todos ellos por los maravillosos vinos del Priorato y el Penedés y los burbujeantes cavas de marcas tan famosas como Codorníu y Freixenet.
Los pilares de sus principales platos son cinco salsas básicas:
- El Sofrito, salsa hecha a base de cebolla, ajo, tomate y perejil.
- La Samfaina, sofrito a medio cocer, mezcla de tomate, pimiento y berenjena.
- La Picada, que lleva ajo, perejil, almendras tostadas y piñones machacados.
- El Allioli, aderezo que ya se hacía en tiempo de los romanos, compuesto de aceite de oliva y ajo. Estos ingredientes se ponen en un mortero y se trabajan hasta que se obtiene una pasta cremosa, que sirve para acompañar a carnes y pescados, aunque también hay quien lo pone con el Arroz negro y la Fideuà.
- El Romesco, emulsión de aceite de oliva, ñoras, almendras picadas y guindilla.
Pero esas no son las únicas recetas importantes, existen muchas más especialidades:
Entrantes.
Pescados y carnes.
Merienda, postre y vino.
E.Barquero y F. Vallcaneras
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