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Con nombre propio
Isadora
Pasión por el vino y las especias
La Cocina de las Maravillas (II)
Se ha mencionado, en muchas ocasiones, la importancia que "El libro de las maravillas" habría tenido para el lucrativo mercado de las especias, cuyo monopolio estuvo, durante mucho tiempo, en manos venecianas.
Su lectura habría animado a más de un comerciante a emprender la aventura marítima hacia el Indico en busca de las codiciadas Islas de las Especias, donde paran "cantidad de naves y de mercaderes que hacen grandes provecho y ganancias" y donde abundan la pimienta, la nuez moscada, el nardo, la galanga, el clavo y todas las especierías preciosas que se pueden encontrar en el mundo.
Solamente desde la pasión entiende Rustichello las grandes maravillas de que fue testigo Micer Marco Polo. No es difícil imaginar al buen escribano, amante devoto del género épico y traductor profesional de los relatos caballerescos, animándole a ser más detallista en las descripciones, quizás más literario en la relación de los hechos prodigiosos que vio en la corte legendaria de Cublai Can. Después de todo, son muchas las horas que hay que llenar en la cárcel. Pero Marco Polo es conciso y detalla sin pasión, a pesar de que sus contemporáneos opinen que carga los datos y exagera los números, por lo que le apodarán "Marco Millones".
"En Fugiú -recuerda Marco Polo- tienen jengibre y galanga hasta más no poder, por un gron de Venecia tendrías perfectamente ochenta libras de jengibre fresco, que es buenísimo. Tienen una planta parecida al azafrán por el color y por el olor, pero que no lo es, aunque vaya bien para todos sus usos".
Con asombro relata que sólo en la ciudad de Quinsai se consumen al día cuarenta y tres cargas de pimienta, y que esta especia entra a raudales por el puerto de Cantón.
El clavo, crece en abundancia en las tierras de Gaindú, donde no tienen vino de vid, pero hacen vino de trigo y de arroz con muchas especias. También hay allí mucho jengibre, canela y otras especias que no llegan a Venecia.
Precisamente es célebre, por el sabor chispeante, cálido y azucarado que le confieren las especias, el vino de Catai, hecho de arroz "que es mejor para beber que ningún otro vino de vid, y ningún hombre puede desear otro mejor".
Continuará...
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