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Seguridad alimentaria
¿Qué está pasando con la carne de vacuno?

El temor de la población a ser infectado por la enfermedad de las "vacas locas" está llegando a tal extremo que el consumo de carne de vacuno está cayendo en picado y los profesionales del sector no ven salida a la situación.

En Accua vamos a tratar el fenómeno de forma objetiva para tratar de eliminar las falsas creencias que se ha formado la opinión pública al respecto.

¿De qué estamos hablando?

Las encefalopatías espongiformes transmisibles (EET) -y no el llamado "mal de las vacas locas"- son enfermedades degenerativas del sistema nervioso caracterizadas por tener una evolución inevitablemente mortal. La EET, no confundir con ET o ETT, es una rara afección del sistema nervioso, que puede no estar relacionada con el consumo de carne infectada, y que presenta una baja incidencia: un caso por cada millón de habitantes y año. En nuestro país se producen anualmente unos cuarenta casos. En cuanto a las causas de la dolencia, pueden tener un origen múltiple: algunos casos son hereditarios, otros se desarrollan de forma espontánea, sin ninguna base genética y, finalmente, otros son adquiridos.

El tipo de locura bovina fue identificado en noviembre de 1986 en el Central Veterinary Laboratory del ministerio británico de Agricultura, Pesca y Alimentos. La causa que se barajó, en un principio, fue que las vacas habían sido alimentadas con suplementos nutritivos preparados con restos de ovejas afectadas por el "scrapie", una variedad de encefalopatía espongiforme que afecta a las ovejas desde hace siglos y que no se contagia al hombre.

Y entonces...?

Hace más de un mes, las autoridades sanitarias del Reino Unido reconocían que el "scrapie" que padecían sus ovejas, inocuo para el ser humano, podría camuflar en realidad una encefalopatía espongiforme similar a la que afecta al ganado vacuno y con capacidad para provocar en los consumidores la mortífera variante de Creutzfeldt-Jacob, que tanto lleva desesperando a los investigadores de todo el mundo.

El anuncio se produjo escasos días después de que el propio Servicio Nacional de Salud (NHS) británico reconociera que había ocultado durante años información sobre la pandemia, desatándose en consecuencia la psicosis colectiva.

Ésta no es la primera vez que ocurre una situación de tales características. A mediados del siglo XVIII, el parlamento inglés se proponía diezmar la producción de lana al saber que sus ovejas morían sin que pudieran hacer nada para evitarlo. En un tratado alemán de 1759 se señala que, para prevenir que el trastorno se extendiera al resto del rebaño, era necesario sacrificar a los animales enfermos.

A las puertas del siglo XXI se ha sostenido que el "scrapie" no puede saltar directamente a los hombres y que el consumo de carne afectada no supone un riesgo. Sin embargo, los cambios en la dieta de los animales han trastocado la situación. Una de las teorías actuales argumenta que el "mal de las vacas locas" surgió al alimentar a las reses con piensos que contenían harinas animales, elaboradas con despojos de ovejas que podían tener "scrapie".

El agente causante de la enfermedad es una proteína llamada "prión", presente en el cerebro de muchos mamíferos. Por causas genéticas, estas proteínas pueden sufrir una alteración en su estructura normal y causar la enfermedad. Si las vacas comen piensos de animales contaminados y resultan infectadas, el daño causado es, a largo plazo (cuatro años), del todo irreparable y sin posibilidad de cura. Cuanto más vieja es la vaca más riesgo hay, siempre que esté infectada. Los expertos cuestionan esta técnica de nutrición de proteínas rápidas y económicas, que se sitúa hoy por hoy en el origen de la epidemia.

Los entendidos aseguran que en España no se ha detectado ningún caso de la versión humana de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) que muy probablemente se transmite a los humanos por el consumo de vacuno afectado. Lo que sí hay en España, como en cualquier otro país, es un pequeño número de casos de la variante "clásica" de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob que no tiene nada que ver con el consumo de vacuno. El aumento de casos en los últimos años sólo significa que los sistemas de detección de esta dolencia han sido perfeccionados.

Lo que se puede comer

No todos los tejidos son peligrosos. Los "priones" se acumulan en un grupo reducido de órganos, donde alcanzan un volumen suficiente como para infectar a los humanos. Son los llamados materiales de riesgo (ojos, sesos y médula espinal, fundamentalmente, pero también la amígdala y una parte del intestino llamada "íleon"). Las vísceras son las partes más susceptibles de almacenar la enfermedad y transmitirla. Los típicos filetes de vaca -la parte de los músculos- no entrañan riesgo porque los "priones" no muestran capacidad infectiva en el músculo vacuno. Cuanto menor sea el contacto con huesos, menor es el peligro de la carne.

Tampoco existe riesgo de transmisión por la leche o sus derivados, ni por la gelatina, como señala la Organización Mundial de la Salud (OMS). Así, los expertos insisten en que la posibilidad de ingerir tejidos de riesgo es mínima, por lo que "las vacas locas" no representan un problema de salud en nuestro país.

Ningún hueso de vacuno es considerado en España un material susceptible de transmitir esta enfermedad a otras vacas o a los seres humanos. Sin embargo, las legislaciones difieren un poco entre países. No todos los alimentos vacunos permitidos por la Comisión Europea tienen las mismas probabilidades de seguir en el mercado de aquí a unos meses.

Por su lado, la Asociación Española de Fabricantes de Caldos y Sopas ha despejado las sospechas asegurando que los extractos de carne de las pastillas no contienen huesos ni materiales descritos como de riesgo. Los huesos de caña, están clasificados como de "baja infectividad" por la OMS, aunque el único país que los prohíbe actualmente es el Reino Unido, país donde la magnitud de la epidemia ha sido mayor. Por su parte, el Comité Científico de la UE ha recomendado retirar del consumo humano el chuletón de vaca hasta que se demuestre que no es peligroso.

Últimas noticias

Al principio de la crisis, los Ministerios de Agricultura, Sanidad y Exteriores españoles se apresuraron a indicar que aquí no pasaba nada y que los ciudadanos podían estar tranquilos. Y sólo por si las moscas, decidieron cerrar nuestras fronteras al ganado vacuno procedente de varios países de nuestro entorno. Pese a sus esfuerzos, no han podido evitar que el consumo de vacuno haya caído en picado.

Todos los que operan en el sector de la carne -desde ganaderos hasta industriales- se han visto afectados por la crisis de las "vacas locas", que estalló allá por el mes de noviembre. Hasta la fecha, las pérdidas se sitúan en torno a los 30.000 millones de pesetas y el valor de cada animal destinado al sacrificio se ha visto devaluado hasta unas 40.000 pesetas.

A los menores ingresos por la venta de estos animales, hay que sumar los incrementos de costes por el mayor precio de los nuevos piensos, lo cual supondrá una subida de los precios de las carnes y, finalmente, un impacto negativo en el índice de precios al consumo (IPC).

La Comisión Europea ha aprobado medidas para reducir los riesgos de contaminación, como la de prohibir la alimentación del ganado vacuno con harinas animales. La segunda medida propuesta por Bruselas es la retirada de la cadena alimentaría a los animales mayores de 30 meses (edad a partir de la cual se detecta la enfermedad), que no hayan sido sometidos al test de detección de las vacas locas con resultado negativo.

Sin embargo, los casos detectados ya ascienden a 11 y la confusión se ha acrecentado al detectarse un caso en una novilla que no tenía ni 25 meses. Por tanto, pese a los intentos de calmar los ánimos, algunos expertos empiezan a replantearse la situación.

Por si esto no fuera suficiente, ahora son nuestros toros los que se han visto involucrados en esta crisis. Tras la polémica sobre cómo tratar la carne de las reses muertas en las plazas, los ganaderos de toros de lidia están dispuestos a aceptar que se incineren los astados siempre que el Estado les indemnice.

Más información: hay una página en español muy completa sobre el tema, www.eeb.es


Eva Florences

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