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| Viaja y come |
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De visita por la capital del Turia
Valencia enseña sus encantos
En los últimos años, esta ciudad vive una profunda transformación. La Mostra de cine o las eternas Fallas no son ya la única excusa para conocer las huellas de esta urbe monumental, tradicional pero cosmopolita, acogedora y aún así ignorada.
Valencia cuenta con una población cercana al millón de habitantes, muy homogénea y con escasos restos de la confluencia de culturas habida hace quinientos años. La ciudad tiene una importante comarca agrícola y un activo foco industrial. El puerto registra un intenso movimiento de mercancías y viajeros. El casco antiguo, del que quedan dos puertas fortificadas, iglesias y callejuelas con residencias góticas, conserva un marcado carácter medieval en torno a la catedral.
La capital del Turia fue, en su origen, una colonia griega, dominada posteriormente por fenicios y cartagineses. Los principios son dispares y parcialmente visibles en la plaza de la Almoina, donde yacen restos romanos y visigodos y junto a la cual pasaba el primer eje de la ciudad. Fue conquistada a los árabes por Jaume I en el siglo XIII.
La catedral de Valencia se levantó sobre el lugar en que fue erigido el primer templo romano y, sobre éste, una mezquita árabe. Terminó sus obras en 1702 y está dominada por un estilo gótico primitivo. En la puerta de los Apóstoles se reúne todos los jueves el secular Tribunal de las Aguas. Junto a ella nace la calle Caballeros, principal arteria del barrio gótico y testimonio del esplendor de la nobleza de aquella época. En el número dos se levanta el emblemático Palau de la Generalitat, cuyas obras comenzaron en el siglo XV y concluyeron mediada la presente centuria. Es la residencia oficial del presidente de la Comunidad Valenciana.
También gótica es la antigua Lonja, situada frente al Mercado Central. De soportar los techos del gran salón cuadrangular se encargan veinticuatro columnas helicoidales abiertas como palmeras. De la misma época, las Torres de Quart y de Serranos tuvieron funciones defensivas y sirvieron de puertas de acceso a la ciudad amurallada.
Además del gótico, otros estilos dejaron su huella, como el barroco de la basílica y el neoclasicismo de la Universidad. Valencia atesora magníficas representaciones modernistas y racionalistas. Destaca la Estación del Norte -con un bellísimo mosaico en el vestíbulo, único en España-, el edificio Rialto, el Mercado de Colón y el Central, éste último con más de mil puestos de venta y 8.000 metros cuadrados. Las últimas inversiones han permitido la rehabilitación del barrio viejo, la recuperación de monumentos y la apertura de museos y centros artísticos.
La capital valenciana se ha convertido en un centro de congresos de cierto peso en Europa. Un palacio diseñado por Norman Foster sirve para acoger certámenes feriales y el innovador Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) atrae a los amantes de la pintura contemporánea. Otra de las grandes obras realizadas es la, todavía inacabada, Ciudad de las Artes y las Ciencias, un gran complejo museístico diseñado por el arquitecto valenciano Santiago Calatrava que pretende convertirse en uno de los atractivos turísticos de la Valencia del siglo XXI.
Dónde comer
La ciudad ofrece un excelente abanico de restaurantes, donde predomina la cocina autóctona, para los más diversos presupuestos.
Abadía D'Espí (En Sala, 3), en el corazón de Valencia, ofrece unas finas Delicias de bonito con vinagreta de grosella, así como sus Fideuás de fideo fino, a las que llaman "Fideadas" por alejarse un poco del concepto clásico, ya que incluyen ingredientes como los frutos secos, los higaditos de ave, las legumbres y los embutidos, una combinación que ofrece un toque peculiar a este singular plato. El local es pequeño, pero con solera. El coste de la comida está en torno a los 25 euros. No abre los domingos.
La cocina casera bien elaborada se encuentra en Los Madriles, que por unos 15 euros ofrece una excelente Garreta de ternera en su jugo. Está en el número 50 de Antiguo Reino de Valencia y cierra los lunes. La Carmela, frente a la playa y junto al Museo de Blasco Ibáñez, fue fundada en 1920. Por unos 25 euros ofrece muy buenos pescados, marisco y arroces. La Lluna es vegetariano y muy recomendable. Se puede comer por unos 12 euros. Además, está muy próximo al IVAM (San Ramón, 23) y tampoco abre los lunes.
En La Sucursal (Guillem de Castro, 118), un restaurante de plena actualidad tras su traslado del familiar número 16 de la calle Navarro Reverter al moderno IVAM, se puede disfrutar de una moderna cocina valenciana con platos como la Merluza con salsa de tellinas y la Sopa de trufas con sorbete de naranja sanguina. Cenar a la carta sale por unos 40 euros y cierra sábados al mediodía y domingos.
Cerca de allí se halla el restaurante regentado por Bernd Knöller, uno de los chefs más prestigiosos de la comunidad valenciana. Responde al nombre de Riff (Conde de Altea, 18) y en su carta se pueden degustar auténticas delicias como el Huevo frito con lentejas "du Puy" y caviar de beluga o el Ragout de bacalao con pimiento rojo, tripas de bacalao, cebolla, ajo, anís estrellado, vinagre de jerez y chorizo. Cierra los domingos y los lunes y su precio medio es de 50 euros.
Salir, siempre salir
Las noches de Valencia no tienen fin. Hay clubes, música en directo, 'pubs', 'after hours', 'lounges' y sencillos bares de copas. En Murrayfield (Bolserías, 21) la pinta cuesta 3 euros y hay actuaciones la noche de los jueves. En el mismo barrio de El Carme, El Negrito y Café del Temps rebosan siempre de gente aficionada a su buena y variada música.
A dos manzanas, La Marxa, con tres pisos y una pista de baile, tiene huecos en su selección musical para la nostalgia y la vanguardia electrónica. Café del Duende (Turia, 62) es el único en la ciudad dedicado a la cultura y música flamencas. En El Asesino (Plaza del Cedro, 1) y Roxy Club (San Vicente, 80) se puede disfrutar del mejor rock´n´roll, y en Black Note (Polo y Peyrolón, 15, junto al Edificio Europa) hay un cargado calendario de actuaciones de jazz.
Dónde dormir
El Hotel Inglés (Tel.: 96 351 64 26) posee una situación inmejorable, frente al churrigueresco Palacio del Marqués de Dos Aguas. Además acaba de ser acondicionado. Los fines de semana la habitación doble cuesta unos 72 euros, desayuno incluido. El Ad Hoc (Boix, 4. Tel.: 96 391 91 40), emplazado en el barrio de El Carme y de gran encanto, oferta habitaciones dobles en temporada baja por unos 50 euros. El Excelsior (Barcelonina, 5. Tel.: 96 351 43 12) es confortable, céntrico y goza de aparcamientos en los aledaños. La doble cuesta cerca de 80 euros. El Meliá Plaza (Plaza del Ayuntamiento. Tel.: 96 352 06 12), tiene las mejores vistas de las Fallas aunque sus habitaciones son un poco más caras: la doble sale por algo más de 80 euros con desayuno.
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