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Con nombre propio
Isadora
Manzanas de leyenda
Historia de una manzana (II)
De Hércules a la caída de Troya, la historia de la Antigua Grecia nunca sería la misma sin la existencia de este sabroso fruto.
Pasan los siglos y nuestra protagonista vuelve a aparecer en la historia, esta vez formando parte del tejido de mitos sobre el que se levantará nuestra cultura, envuelta, como veremos, en un asuntillo de épicas consecuencias.
El jardín de las Hespérides, según cuenta la leyenda, se hallaba en un lugar remoto y secreto del confín de Occidente, más allá de donde el sol se ocultaba cada tarde. Allí crecían, por un maravilloso prodigio, unas manzanas de oro muy codiciadas que el rey Euristeo de Tirinto quería conseguir a toda costa. Llamó para ello a uno de sus mejores hombres, un tal Hércules, famoso por su enorme vigor y valentía.
La empresa tenía su intríngulis, pues nadie conocía el lugar exacto del jardín y además a la entrada había que vérselas con Atlas -al queJúpiter había impuesto el tremendo castigo de sujetar sobre sus hombros el peso de la bóveda celeste- y con un fiero dragón. Nereo el viejo dios de los mares facilitó las señas del jardín a Hércules. Pero cuando el bonachón e inocente héroe llegó a la entrada de los jardines, Atlas se las compuso para enredarle en una burla y conseguir descargarle todo el peso de los cielos sobre sus hombros. Luego entró en el jardín, logró engañar al dragón y se hizo con las áureas manzanas. A la salida se rió de Hércules por haber caído en su trampa. Éste, utilizando la misma burla, le pidió que sujetara un momento el cielo mientras él colocaba los hombros, le arrebató la rama de oro y se fue de allí para siempre, con la misión cumplida, camino de Tirinto.
El primer concurso de belleza
Algún tiempo después, no muy lejos de las tierras de Euristeo a donde Hércules se fue con las manzanas, una pareja se dispone a contraer matrimonio, Tetis y Peleo. Discordia, diosa traviesa y lianta como pocas, se presenta en la boda, a la que no ha sido invitada, solo para sembrar la ídem y paralizar los fastos. En medio del estupor de los invitados y el bochorno de los novios, lanza la célebre manzana con la inquietante leyenda: "a la más bella".
Mal asunto porque ¿a quién corresponde, en justicia, tan codiciado galardón? Juno, Minerva y Venus pugnan por la estatuilla y tiemblan ante la perspectiva de oír su nombre precedido del excitante "and the winner is...". Al pobre Paris, que estaba tan tranquilo apacentando el ganado de su padre Príamo, el rey de Troya, se le asigna el insólito papel de ser juez en el primer concurso de belleza documentado de la historia.
Venus promete a Paris la mujer más bella de la tierra a cambio del triunfo y, claro, se alza con el título de la más hermosa mientras Juno y Minerva, que son muy suyas en lo tocante a la belleza, deciden vengarse causando la ruina y desgracia de Troya. Helena, mujer de Menelao, que pasaba por ser la mortal más hermosa de aquellos tiempos, es raptada por Paris. Este rapto, a su vez, desencadena una guerra entre troyanos y griegos que durará diez años y dejará Troya saqueada y devastada según se nos cuenta en el poema homérico.
Continuará...
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