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  Despensa / Verduras y hortalizas

¡Que te den calabazas!
Calabacita, calabacín

Aunque podemos disfrutar de esta deliciosa hortaliza durante todo el año, es en la temporada que va de octubre a noviembre cuando vive su época de esplendor. Quizá por ello es la protagonista de la víspera de Todos los Santos.

Y es que como dice la canción:
"Cuando llega el mes de octubre
corro al huerto de mi casa
y busco con alegría
tres o cuatro calabazas.
Las preparo
las arreglo
saco todas las semillas
les hago dos ojos grandes
y una boca que da risa.
Mucho, mucho me divierto
con todas mis calabazas
y a mis nuevos amiguitos
invito a jugar en casa.
Calabacita
calabacín
hoy es el día de Halloween".

Esta planta, cuyos poderes curativos ya se mencionaban en la Biblia y en los antiguos libros de medicina china, procede del Asia Meridional. A la entrada de los templos de las sociedades orientales se podían encontrar tres calabazas, que para ellos simbolizan la inmortalidad. Por esta misma razón las consumen durante el equinoccio de primavera como representación del renacimiento del ciclo de la vida.

Desde Asia viajó hasta la antigua Europa y la América precolombina. Durante la época cristiana, la calabaza - cuyo nombre español se lo debemos a los árabes-también jugó un papel muy importante, ya que durante las peregrinaciones se utilizaba como cantimplora para saciar la sed de los peregrinos.

La calabaza, carabassa en Cataluña y cocomero en Italia, recibe el nombre de pompon en Francia, término que tiene su origen en la palabra griega pepon (melón grande). Los ingleses cambiaron el vocablo pompon por pumpion, que Shakespeare se encargó de inmortalizar en su obra "Las alegres casadas de Windsor" y los colonos americanos transformaron en la actual pumpkin.

Nuestra protagonista forma ya, aunque muchos no lo sepan, un papel fundamental en nuestra historia sentimental. A quién no le han dado calabazas alguna vez, quién no recuerda el cuento de la Cenicienta, en el que una calabaza se convertía en una hermosa carroza, quién no se acuerda de las noches de los viernes frente al televisor cantando con la simpática Ruperta la sintonía del "Un, dos, tres".

A la rica… y sana calabaza

Existe una gran variedad de calabazas, pero las especies más comunes de la Curcubita son: la calabaza común, que tiene una piel y una carne de color naranja intenso y se suele utilizar tanto en platos salados como dulces; la calabaza del peregrino o calabaza del vinatero, que se caracteriza por su forma de botella estrangulada y una corteza dura que, una vez seca, se puede utilizar como recipiente; y la calabaza confitera, que posee una corteza consistente, gruesa y no comestible pero una carne tierna y jugosa, con un color que va del blanco al rojo anaranjado pasando por el amarillo.

A la hora de comprarla, tendremos que fijarnos en que tenga una piel lisa, tersa y sin ningún defecto. Su tamaño y la presencia del tallo son importantes señales de su calidad.

De la calabaza, aunque no lo parezca, se aprovecha todo. En Europa Oriental de las pepitas se obtiene un aceite oscuro muy aromático, que se suele utilizar para aderezar todo tipo de ensaladas. Mientras, en la Europa meridional, esas mismas semillas se secan y se comen tostadas. Las pipas secas ayudan a la eliminación de parásitos intestinales y en horchata previenen la nefritis y las inflamaciones de la vejiga y la uretra. Por eso son un alimento más que recomendable para las personas, ya sean niños o adultos, que se mean en la cama o sufren de incontinencia urinaria.

Pero eso no es todo, aún hay más. Sus flores, muy apreciadas por su poder diurético, también se comen rellenas o envueltas en una pasta y cocinadas. Los nativos americanos cortaban y secaban las tiras de la calabaza para hacer pequeñas alfombras o las asaban para comérselas. La pulpa, que se usa en cataplasmas emolientes y como remedio contra las quemaduras, se utiliza para elaborar cabello de ángel, mermeladas, pasteles, sopas y cremas.

En la cocina aporta un toque de suavidad y dulzura. El 90% de esta hortaliza es agua, por lo que está muy recomendada en los regímenes de adelgazamiento. Se puede conservar durante meses en una lugar fresco y aireado o varias semanas en el congelador, pero una vez abierta no hay que guardarla más de cuatro días en la nevera.

Todos tenemos la imagen de la calabaza típica de Halloween, iluminada y con cara siniestra o, por el contrario, simpática. La Curcubita es, además, un alimento al que se le da una gran utilidad culinaria. Algo que podrás comprobar en nuestra sección de cocina con recetas como el puchero canario, la sopa de calabaza, la fritada de verduras, la crema de calabaza, la calabaza gratinada, el pastel de calabaza y un largo etcétera.


E. Barquero

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