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| Despensa / Carnes y embutidos |
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La carne "más salvaje"
Caza menor
En este grupo podemos encontrar piezas con pelo de pequeño tamaño, como la liebre y el conejo, y las piezas de pluma, como la perdiz, la codorniz, la pintada, el faisán, la becada, la paloma, la avutarda, el zorzal y la tórtola.
De sabor más delicado que las anteriores, mientras las piezas de pelo suelen comercializarse desolladas y sin despojos, las piezas de pluma se venden sin desplumar. Para quitarles las plumas nunca se debe usar agua caliente, lo mejor es arrancar las plumas más grandes y quemar el plumón sin cocer la pieza.
El conejo: Se suele vender entero y fresco. Su carne es magra, por lo que se seca con más facilidad. Para ablandar la carne lo mejor es marinarla. Una vez hecho esto y antes de la cocción, se puede cocer, rebozar o untar con una capa de manteca. Se puede acompañar de cebolla, hortalizas, hierbas aromáticas, pasas, manzanas y regar con cerveza.
La liebre: Es una de las piezas más preciadas. Para su caza se utiliza la técnica del perro (galgos). Su carne es tierna y oscura, de sabor más intenso que el conejo.
Según la edad se cocinan de una manera u otra. Las liebres jóvenes, de entre un kilo y kilo y medio, se cocinan asadas o salteadas. Por el contrario, las más viejas se marinan y se preparan en civet, terrina o paté.
La perdiz: Perteneciente al género de las gallináceas, presenta dos variedades: la gris y la roja. Esta última se alimenta de semillas, grano, bellotas, uvas o la hierba de la campiña y es el ave reina de la caza por su bravura, fuerza y astucia.
Las protagonistas de los finales felices de los cuentos infantiles vuelan bajo y duermen en la tierra. Al macho se le llama "bordón", la hembra recibe el nombre de "prima" y los polluelos se conocen como "perdigones".
En la cocina, podemos encontrar este ave, de mucha carne y pocas plumas, cocida, guisada con coles, en escabeche, a la parrilla o asada al horno. Eso en cuanto a los ejemplares más jóvenes, porque la carne más dura de los adultos suele cocinarse a la brasa o presentarse en patés, hojaldres, sopas o guisos.
La codorniz: Este ave migratoria es la reina de la media veda. De tamaño menor que el de la perdiz, sus pies no tienen espolón* y nunca se apoyan en los árboles. Fáciles de criar en cautividad, se alimentan de trigo y cebada.
De carne muy delicada, las codornices se pueden preparar guisadas, asadas al horno, a la brasa, a la parrilla o a la cazuela. Como acompañantes se pueden usar uvas, aceitunas, ciruelas pasas, cerezas y limón.
La pintada: Con el tamaño de un pollito y un delicado sabor a almizcle, es muy sabrosa cuando es joven y pesa menos de un kilo.
Para cocinar la "gallina de Guinea", llamada así por ser originaria del oeste de África, es aconsejable untarla con manteca antes de cocerla y rociarla con el jugo resultante durante toda la cocción. Casa muy bien con cualquier tipo de seta.
El faisán: De bello plumaje, su carne resulta más grasa y su sabor menos almizclado que el de la pintada.
El faisán joven se suele cocinar al horno con un relleno húmedo y se reboza con una capa de manteca. El vino y el alcohol son muy utilizados en la cocción de esta carne, a la que sirven bien de guarnición las berenjenas, las uvas, las peras, las fresas, los higos, los nabos y muchos frutos secos.
En la cocina podemos preparar platos como el Conejo a la cazadora, la Liebre con salsa de nueces, la Perdiz en terrina, la Ensalada de codorniz con foie y setas, garbanzos y berros, la Pintada rellena, el Faisán con uvas, la Becada al brandy y la Paloma asada con arroz cremoso de setas y verduras.
Para acompañar a tan deliciosas recetas lo mejor son los crianzas, como el rioja Sierra Cantabria Colección Privada 99, el Valpiculata 99 de Toro, el Valsotillo Crianza 99 de Ribera del Duero, el Clos Martinet 99 del Priorato o el Venus 99 de Tarragona.
*Espolón: Apófosis ósea en forma de cornezuelo, que tienen en el tarso varias aves gallináceas.
E. Barquero y F. Vallcaneras
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