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Rumford y la tortilla noruega
Platos célebres de la Historia (V)
La tortilla noruega o a la noruega es un postre original y refinado. En realidad ni es tortilla ni guarda relación alguna con los fiordos noruegos. Su historia está relacionada con uno de los principios del mundo de la Física.
El físico americano Benjamin Thomson de Rumford* (1753-1814) quiso demostrar la inconductibilidad de la clara de huevo batida, y para ello rellenó una tortilla de helado y la flameó al ron. Semejante experimento lo realizó en 1804 y lo bautizó con el nombre de tortilla noruega.
Rumford desveló, de este modo, el principio según el cual la clara de huevo batida es mala conductora del calor, pero nunca reveló el arbitrario nombre de su invento. Como suele ocurrir en gastronomía, la imaginación vuela pronto como una mariposa hasta posarse en el oscuro nombre de algunos platos. ¿Por qué noruega? Pues por el hielo que contenía la tortilla, como si sólo hubiera hielo en Noruega. Más lógico es llamarla tortilla sorpresa, y como tal también se la conoce, porque encontrar algo helado en su interior es realmente sorprendente.
La tortilla noruega o sorpresa -igualmente conocida como tortilla Alaska- cautivó a la delegación china que llegó a París con motivo de la Exposición Universal de 1867. Mas una cosa es la "sorpresa" que se llevaron los chinos y otra muy distinta que el invento fuera chino y traído por ellos, como sostiene, por ejemplo, el barón Brisse, periodista especializado en gastronomía que alcanzó una gran popularidad hacia 1855 por las crónicas que publicaba diariamente en "La liberté". En su artículo del 6 de Junio de 1866, aseguraba que los cocineros de la misión china llegada a París habían intercambiado sus conocimientos y enseñanzas con los jefes de cocina del Gran Hotel, entre ellas la de esta singular tortilla, en la que se mezcla el frío con el calor, procurándonos "el doble placer de morder sobre una croute (corteza) ardiente y de refrescar el paladar con el contacto perfumado de los helados".
La tortilla, que tanto apreció la misión china y que el barón Brisse alababa, la preparó el jefe de cocina del Gran Hotel de París, llamado Balzac pero sin parentesco alguno con el novelista. En 1895, el chef del Hotel de París de Montecarlo, Jean Giroix, la puso de moda, trocando la fórmula de Rumford por un helado de merengue sobre una pasta de bizcocho.
TORTILLA NORUEGA O SORPRESA
Ingredientes:
Bizcocho de genovesa.
Helado al gusto.
Merengue.
Frutas confitadas.
Jarabe al kirsch.
Ron o Brandy.
Colocar en una fuente alargada un zócalo de bizcocho de genovesa, de forma ovalada, de un espesor de dos centímetros y de tamaño proporcionado al que deba tener la tortilla. Emborrachar el bizcocho con un jarabe al kirsch y salpicarlo con frutas confitadas, cortadas en pequeños trozos. Colocar encima del bizcocho el helado del perfume que se desee, ya sea de frutas o a la crema. Cubrir con merengue, dándole un espesor de un centímetro y medio, y decorar con el merengue puesto en una manga.
Introducir en el horno fuerte, hasta que el merengue se cueza y se dore. En el momento de servir, se flamea con ron o brandy.
*Benjamin Thomson, a quien el duque Carlos Teodoro de Baviera concedió el título de conde de Rumford, fue el creador de las sopas o comidas económicas, conocidas como comidas "a la Rumford", destinadas a paliar el hambre de los menesterosos en Alemania y Francia. La Real Sociedad Económica Matritense de Amigos del País intentó adaptar las comidas económicas de Rumford al paladar español, pero fracasó en su noble intento.
Serafín Quero
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