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  Despensa / Frutas y frutos secos

Frutas tropicales
El Abc del exotismo frutal

Del milenario higo a la brasileña jaboticaba, del exotismo oriental del lichi al mucho más común kiwi, pasando por el plátano, el caqui, el rambután, el mango o la guayaba. Nunca antes los amantes de la fruta tuvieron tanto donde escoger.

En Accua, te describimos las frutas exóticas de la A a la Z.

Alquequenje:
Este fruto del tamaño de un guisante se conoce también como Uva espina del Cabo, aunque se cultiva en todo el litoral mediterráneo. Sus bayas son de color amarillo anaranjado y están envueltas en una cápsula. Tiene un gusto un poco agridulce en su punto justo de madurez. Antiguamente, solía emplearse como diurético.

Bilimbi:
También conocido como Bilimbín. Natural de Filipinas, esta especie pertenece a la familia de la Carambola. De color amarillo verdoso, su sabrosa pulpa es más densa y ácida.
Aunque se suele comer crudo, con este fruto se elaboran jaleas, mermeladas y adobos. Habitual de platos agridulces y el chutney indio, en sustitución del mango.

Caqui:
Originario de Japón (donde es el fruto nacional) y China, se cultivan numerosas variedades en Europa y América del Sur. Dulce y carnoso, del tamaño de una manzana, su piel tiene un vivo color naranja. Es una gran fuente de vitamina A.
A pesar de estar delicioso crudo, también se puede comer en conserva o en confitura.

Carambola:
Procedente de Brasil, este fruto de color amarillo y el tamaño de un huevo de gallina posee cantos sobresalientes, una piel fina y comestible y un sabor ácido, con un ligero aroma a jazmín. Cuando se corta, sus rodajas tienen una peculiar forma de estrella. La carambola es muy rica en vitamina C.
Se puede comer cruda, cocida, marinada o en jalea y suele servir de guarnición en platos de marisco o pescado al estilo oriental.

Chirimoya:
Originaria de América central, esta baya verdosa -cuya piel no es comestible- está compuesta de pequeños bultos circulares apiñados en forma de corazón. Su tamaño varía desde el de una manzana al de un melón.
Con pepitas negras, su pulpa blanca, dulce y granulada tiene un sabor muy agradable, semejante al de la crema. No hay que dejarlas madurar mucho, ya que fermentan.
Rica en glúcidos, se suele comer cruda y fría, con una cucharilla. En Chile es típico rociarla con zumo de naranja. A pesar de ello hay quien la prefiere en sorbete o cocida, en compota o mermelada.

Durián:
Originario de Asia, este fruto grande y de piel verde y dura da semillas comestibles y una pulpa fina y cremosa. Una vez maduro, desprende mal olor, es en ese momento cuando se debe consumir.
Se suele comer crudo, aunque también se añade al yogur, los helados y los productos de repostería. Las semillas se asan y tienen un sabor parecido al de las nueces.

Feijoa:
Se la conoce también como guayabo piña, guayaba chilena y guayaba del pail. Este fruto, que contiene ácido fólico, tiene el tamaño de un huevo y la piel rugosa y de un verde intenso hasta que está madura. La pulpa es de color blanco y está dividida en cuatro celdillas, tiene un sabor azucarado y muy perfumado.
Una vez pelada, se puede consumir cruda o cocida, en macedonias, yogur u otros postres.

Fruta de Jack:
Originaria de Malasia, pertenece a la familia del higo y es pariente de la fruta del pan. De gran tamaño y color verde con espinas, posee una piel granulada y crece en la corteza del árbol, no en las ramas. Una vez madura su piel suele amarillear. Aunque tiene una pulpa carnosa de color blanco, sólo las semillas son comestibles.
éstas se pueden consumir crudas, aunque se suelen tostar y se comen como las castañas, además tienen un sabor muy similar. También se utilizan para elaborar chutney, curry y otros platos indios.

Fruta de la pasión:
Oriunda de Sudamérica, también se la conoce como maracuyá. De piel gruesa y no comestible, cuando madura se arruga y adquiere un color violeta. Su gelatinosa pulpa, llena de pequeñas pepitas comestibles, posee un sabor aromático y agradable y contiene vitamina C.
Aunque se puede comer cruda, se suele utilizar para elaborar helados, cócteles y un jarabe típico en América Latina.

Fruta del pan:
Procedente del Pacífico, este fruto se suele utilizar como verdura. De gran tamaño y forma ovalada, su piel verde es rugosa y no comestible. Su pulpa de color cremoso y textura fibrosa, es rica en almidón e hidratos de carbono. Como tiene un sabor muy parecido al de la patata, suele sustituir a este tubérculo en muchas recetas.
Fresca o en conserva, la fruta del pan nunca se come cruda, sino hervida, asada o frita.

Granada:
Fruto del árbol del granado, con forma de globo y coronado por un tubo corto y con dientecitos. Su corteza es de color amarillento rojizo, delgada y correosa. En su interior hay multitud de granos encarnados, jugosos, unas veces dulces y otras agridulces, separados en varios grupos por gruesas membranas.
Existen diferentes variedades: albar, posee los granos casi blancos y muy dulces; cajín, es la más estimada por sus granos de color carmesí, sabor agridulce y muy gustoso; y zafarí, con los granos cuadrados.
Las bayas se suelen comer crudas y se usan para elaborar macedonias, ensaladas, aves, pescados y hasta salsas. Este fruto apreciado y refrescante, se emplea en medicina contra las enfermedades de la garganta y es ingrediente fundamental de la cocina iraní.

Granadilla dulce:
Tiene la corteza de color tostado y la pulpa está compuesta por cápsulas llenas de semillas oscuras. Posee un sabor agridulce y ciertas semejanzas con la fruta de la pasión.
Se utiliza en macedonias, zumos y salsas de frutas.

Guayaba:
Originaria de Sudamérica, posee una forma redondeada, del tamaño de una pera mediana. Su fina piel es de un tono entre verdoso, rosado y amarillo, dependiendo de su estado de madurez. Su pulpa puede ser amarilla, rosa o roja en función de la variedad, con pepitas pequeñas y un fuerte sabor aromático, algo ácido y más o menos dulce. Su sabor es una mezcla de pera, membrillo e higo con un pizca de fresa.
Mientras las hojas y la corteza se utilizan para hacer infusiones, el fruto puede comerse fresco (verde o maduro) o cocido, en platos salados y dulces o como pasta de la guayaba. Con un gran contenido de potasio y vitaminas A y C, se usa para dar sabor a helados, quesos o zumos y para hacer jaleas y mermeladas.

Guanábana:
Oriunda del Caribe, concretamente de las Antillas, tiene un gran tamaño, forma de corazón y una corteza verdosa de escamas cubiertas con púas. Su pulpa blanca es muy aromática, además de refrigerante y azucarada, y está llena de semillas negras.
Se utiliza como jugo y aromatizante de helados.

Higo:
Es el fruto más tardío de la higuera después de la Breva, más oscura y grande. Aparece en primavera, pero alcanza su esplendor entre agosto y octubre. Cubierto de una piel fina y verdosa, negra o morada, según las diversas castas, por dentro es de color más o menos encarnado o blanco y llena de menudas semillas. La pulpa es muy digestiva, previene el estreñimiento y aporta un alto contenido de glúcidos, sales minerales, potasio (los higos secos, sobre todo), calcio y vitaminas A, C y B.
Existe una gran variedad de higos: doñegal o doñigal, de buen tamaño y color; melar pequeño, redondo, dulce y tierno; zafarí, muy azucarado; provenzal, pequeño y de color violáceo; verdal; de pezoncillo; pajarero; napolitano y un largo etcétera.
Este nutritivo fruto se puede consumir de distintas maneras: fresco, en tarta, en forma de pan, en confite, en confitura, seco, macerado... También se utilizan para acompañar platos de jamón ibérico y queso, para sustituir a las pasas en la mayoría de las recetas de caza y para elaborar licores, tras macerarlos en vino y aguardiente.

Higo chumbo:
También conocido como higo de pala o de tuna, es oriundo de las zonas tropicales de América. El fruto del nopal o la opuncia, llamada higuera de Indias, es elipsoidal y algo mayor que un huevo de gallina. De corteza verde amarillenta, con tonos anaranjados, posee pinchos y espinas invisibles en la cáscara externa. La abundante pulpa interior tiene un aspecto fibroso, es anaranjada y brillante con pequeñas semillas comestibles en su interior. Su sabor es aromática y algo ácida, pero dulce y refrescante.
Rico en potasio y magnesio, se suele consumir crudo o rociado con un chorrito de lima.

Continuará...


E. Barquero y F. Vallcaneras

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