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El té verde, una fuente de salud
La mejor manera de prepararlo
Según cuenta una antigua leyenda china, un monje budista, que viajaba desde la India hasta China, se quedó dormido mientras meditaba. Al despertar, se cortó los párpados para que eso no le volviese a suceder, éstos cayeron al suelo y de ellos brotó el arbusto del té, que desde entonces se conoce como el símbolo de la eterna vigilancia.
La forma de preparar el té es todo un arte, algo que saben muy bien en los países árabes y asiáticos, y por ello requiere su tiempo.
Aunque parezca una tontería, para hacer buen té es necesario utilizar el agua adecuada, ya que es la que le dará el aroma y el sabor. Hay que olvidarse del agua del grifo, la más apropiada es el agua mineral.
Luego hay que hervirla, llevarla hasta el punto de ebullición y verterla inmediatamente antes de servir.
Después, calentamos la tetera -que nunca debemos lavar con polvos o detergentes, basta con enjuagarla- con un poco de agua caliente y luego la retiramos.
Una vez hecho esto, calculamos la cantidad adecuada de té que queremos poner, generalmente se pone una cucharadita o una bolsita por taza de agua. Ponemos en remojo el té y añadimos la cantidad apropiada de agua cuando se alcance el punto de ebullición.
Es importante que las hojas sólo reposen de 1 a 3 minutos, ya que si las dejamos más tiempo pueden darle a la infusión un sabor amargo.
E. B. G.
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