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| Despensa / Pan, pasta y cereales |
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El plato del verano
A la rica paella
Con permiso del gazpacho, la paella es la reina indiscutible de la temporada estival. Originaria de Valencia, se ha convertido, junto con la tortilla de patata, en uno de los platos más internacionales de nuestro país.
La más famosa y conocida es la Paella Valenciana, aunque actualmente existen infinidad de variedades, ya que cada cocinero añade sus propios ingredientes. Esto se debe a que el arroz es un alimento que combina a la perfección con casi todos los ingredientes, ya puede ser conejo, pollo, pescado, marisco, verduras...
El origen de la paella se lo debemos a los lugareños de Hoya de Buñol, pueblo interior de la provincia de Valencia. Los campesinos de esta aldea pasaban toda la jornada fuera de casa, por lo que tenían que preparase ellos mismos la comida, una comida que fuera consistente para permitirles continuar con fuerzas el resto de la jornada. Para cocinar, utilizaban como utensilio una sartén sin mango que por su tamaño se podía llevar con comodidad en el zurrón o la mochila. En los días festivos, los hombres cocinaban para toda la familia y lo hacían en la misma sartén que utilizaban durante toda la semana en el campo. El plato que se preparaba era a base de arroz, y después de mucho probar y probar consiguieron la consistencia del arroz semiseco que es lo que hoy conocemos como paella. Recibió el mismo nombre que el recipiente en el que se preparaba, que actualmente recibe el de paellera (aunque esto es un error, ya que paellera sería la mujer que prepara la paella).
Este famoso plato comenzó a recorrer mundo una vez construido el ferrocarril en el siglo XIX y empezó la llegada del turismo desde la capital de la provincia. Las ventas (posadas) de la época eran las encargadas de dar de comer a los ansiosos forasteros que buscaban un lugar para poder degustar el delicioso manjar. En la actualidad, la única de estas ventas que continúa abierta al público es La Venta Pilar, situada en la antigua Carretera N-III.
La paella, como el resto de los platos típicos de cada comunidad, tiene su origen en la unión de los ingredientes de los que disponía este pueblo para subsistir. Su mayor riqueza se encontraba en la huerta, en la cría de pollos y conejos y en los arrozales, así que fueron éstos los primeros ingredientes que se utilizaron para su preparación. Más tarde se incorporaron los pescados y mariscos.
Por esta razón existen dos clases de paellas:
- Paella Valenciana, que se prepara con arroz, pollo o conejo, alubias, tomates, judías verdes, pimentón dulce, aceite de oliva y azafrán.
- Paella de mariscos, que se elabora con arroz, sepia, calamares, gambas, langostinos, cigalas, almejas, mejillones, trozos de pescado, ajo, aceite de oliva, tomate, pimentón dulce, azafrán y un caldo preparado a base de pescados (que en Valencia se conoce como morralla ).
En el resto de España podemos encontrar otras variantes de la paella, como es el caso del Arroz negro, el Arroz a banda, el Arroz al horno o el Arroz santanderino (un plato típico de Cantabria preparado con arroz y salmón).
La paella se puede tomar como entrante, segundo o como plato único, todo depende del hambre que se tenga. Aún así, toda paella debe seguir unas pautas comunes:
- El ingrediente que nunca debe faltar es el arroz, puede ser de grano redondo (el más tradicional) o de grano largo.
- El arroz debe quedar al dente, ni seco y duro como una piedra ni tampoco caldoso, no estamos tomando una sopa.
- Se tiene que hacer en una paella (paellera para los despistados).
- La cantidad de agua debe ser el doble y un poco más que la de arroz.
- El arroz se tiene que colocar formando una especie de montaña y rellenar el resto de la paella con el agua hasta casi enterrar la montaña de arroz.
- El fuego debe de estar repartido de forma homogénea por todo el fondo de la paella. Es aconsejable no mover el arroz desde el momento que empieza a hervir.
- Por lo general, el tiempo de cocción del arroz es de 20 minutos, los 10 últimos minutos es mejor tapar el recipiente con un periódico para que el vapor termine de hacer la paella. Se deja reposar unos minutos antes de hincarle el diente.
- Si freímos el arroz en el sofrito antes de echar el caldo evitaremos que se nos pegue.
- Una regla que hay que seguir a rajatabla es que nunca, nunca, debemos poner cebolla en una paella, ya que ablanda el arroz.
Y llegó la hora de degustar una rica paella. A la hora de comer, un vino tinto o un rosado fresquito y afrutado harán de este plato un manjar perfecto para degustar rodeado de la familia o un grupo de amigos, pero nunca solo, ya que perdería todo su encanto.
Elena Barquero
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