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Crepes Suzette
Platos célebres de la Historia (II)

La crepe en Francia no sólo es un postre, sino que es casi una institución. La palabra crepe viene del latín crispus (significa crespo, ondulado) y suele estar asociada a todo tipo de tradiciones, juegos y supersticiones populares.

Durante el martes de Carnaval y la fiesta de la Candelaria, toda Francia se divierte comiendo las crepes que han superado la preceptiva prueba de acrobacia. No en vano, "faire sauter la crepe" es la expresión popular con la que se denomina al salto en el aire que se le da a la crepe mientras se fríe.

Las crepes Suzette son un postre espectacular, rayano en la perfección. Como tantos otros platos, tiene una historia controvertida, en la que se confunden realidad y leyenda.

Unos creen, entre ellos Ernst Bauman, que el plato lo inventó M. Joseph en el restaurante Marivaux de París en 1897. Por aquellas fechas se representaba en la Comedie Francaise una obra en la que una de las actrices, llamada Suzette, aparecía con crepes en el escenario en un momento determinado. Las crepes las preparaban diariamente para la función en el restaurante Marivaux. De ahí que se les ocurriera llamarlas crepes Suzette.

También se ha creído que el gran Escoffier podría haber sido el padre de la criatura. Pero Escoffier sólo las menciona en su "Guide Culinaire" de 1902 y ya en 1900 las crepes Suzette figuran en "La Grande Cuisine Illustrée de Prosper Salles y Prosper Montagné".

A tan insigne plato hasta se le ha atribuido un origen napoleónico, afirmándose que fueron creadas por uno de los cocineros de Napoleón para quebrar la rutina culinaria que tanto le aburría. Naturalmente, el nombre de la amante del cocinero no podía ser otro que el de Suzette.

La versión que cuenta con más visos de autenticidad es la de Henri Charpentier, quien se atribuye a sí mismo la autoría del plato. Charpentier trabajaba como camarero en el restaurante Café de París de Montecarlo en el ano 1895. Se había formado como cocinero nada menos que a las órdenes de Escoffier y tuvo el honor de servir las mesas de la reina Victoria, la emperatriz Isabel de Austria, Sarah Bernhardt, J.P. Morgan y James Gordon Bennet. Nuestro protagonista fue un hombre audaz, y siempre supo actuar con desenvoltura en el trato de las personas de alto rango.

La invención de las crepes Suzette fue fruto de un accidente, como normalmente ocurre en gastronomía. En cierta ocasión, se hallaba el Príncipe de Gales, futuro Eduardo VII, en el restaurante Café de París de Montecarlo cuando Charpentier quiso sorprenderle con un postre fuera de lo común. Recordaba que, durante su infancia, su madre adoptiva solía preparar crepes cubiertas de una salsa de fruta caliente en las ocasiones especiales. Y éste fue el postre que preparó para el príncipe, realzando la salsa con algunos licores, ya que la de su madre resultaba algo simple. Mas quiso la fatalidad que, quizá debido a la excitación del momento, la mano le temblara y los licores se le derramaron sobre la sartén. Empezaron a arder, como queriendo devorarla. Recobrada la serenidad, probó la salsa y la encontró digna del paladar de un príncipe.

Al futuro Eduardo VII le encantó el postre y preguntó por su nombre. "Son crepes princesse", contestó Charpentier. "No, Henri -le dijo el príncipe- ¿No se da usted cuenta de que hay una señorita en la mesa?". La señorita se llamaba Suzette, tenía diez anos y era la hija de uno de los comensales que acompañaban al Príncipe de Gales. Al día siguiente, Henri Charpentier recibió como obsequio del príncipe un sombrero de Panamá y un bastón.

Así pues, Charpentier las creó, Su Alteza las bautizó y, años más tarde, Hemingway las devoraría, pues era su postre preferido.

CREPES SUZETTE

Ingredientes:
Masa de la crepe.
500 gr. de harina tamizada.
200 gr. de azúcar en polvo.
Una pizca de sal fina.
6 huevos.
1,5 litros de leche.

Mezclar la harina, el azúcar y la sal. Desleír* los huevos uno a uno y añadir la leche poco a poco. Perfumar con vainilla y licor de naranja. Cocer la masa en sartenes pequeñas, de base gruesa. Dejar aparte las crepes.
En una sartén especial, preparar una salsa con azúcar molida, mantequilla, piel de naranja y limón, Grand Marnier u otro licor de naranja. Reducir la salsa, empapar las crepes que se pliegan en cuatro y se flambean con brandy.
Las crepes Suzette hechas con zumo de mandarina tienen un sabor extraordinario.

*Desleír: Disolver y desunir las partes de algunos cuerpos por medio de un líquido.


Serafín Quero

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