|

| Despensa / Productos varios |
 |

Aromas enREDados
Inventos para mejorar nuestra vida
De los cinco sentidos, el olfato es el menos desarrollado y eso que es fundamental para cocinar -los grandes chefs dicen que sólo por cómo huelen los platos pueden saber si éstos están listos o no- y disfrutar de una buena comida. Pero en la Red de redes, donde prima la vista, el tacto y el oído, el olfato sigue siendo, junto al gusto, el gran olvidado de las Nuevas Tecnologías.
Esto está a punto de cambiar gracias a DigiScents. Con un eslogan de lo más evocador, la compañía californiana promete a los internautas una "revolución de los sentidos" con la utilización de su iSmell. Presentado en la última edición de la feria informática Internet World Fall, este dispositivo funciona igual que una impresora pero, en vez de tinta, sus cartuchos llevan 128 elementos básicos para crear esencias aromáticas.
Gracias a este sintetizador y el software mezclador que lo acompaña, que estarán presentes en el mercado estadounidense a primeros de año, cualquier persona podrá crear su perfume particular y difundirlo en la Red. El olor todavía no puede navegar por el ciberespacio, pero sí podrá hacerlo su versión digital. El destinatario recibe el aromático mensaje por Internet, que llega hasta sus fosas nasales en forma olorosa a través de un ventilador.
Mira cómo huele
El estudio de las sustancias químicas responsables de los olores de los alimentos ha tenido un gran auge en los últimos veinticinco años. Medicinas tradicionales, como la aromaterapia y el "ayurveda" (de origen hindú), han vuelto al primer plano de la actualidad con tratados en los que se habla de cómo las inhalaciones de los diferentes aromas ayudan al bienestar corporal, mental y espiritual de forma natural.
Las aplicaciones prácticas de este aparatito son numerosas: mandar un e-mail perfumado al amante de turno; enviar una postal virtual desde la playa con olor a arena, mar y broceador de coco; aliviar las tensiones en el trabajo por medio de los aromas de ciprés o ylang-ylang; o dar a probar, olfativamente hablando, cualquiera de nuestros platos, nuestros vinos o nuestras viandas. Quizá no podamos comer un buen jamón de pata negra cuando nos vayamos de viaje al extranjero sin arruinarnos, pero por lo menos podremos olerlo... ¡¡¡humm!!!
F.V.S.
|
|
Untitled Document
|