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Vivir sin gluten
La enfermedad celíaca
No son pocos los que ante la pregunta de ¿qué es un celíaco? se imaginan a alguien perteneciente a alguna religión extraña, sobre todo, después de observar que aparta ciertos alimentos del plato para comerse otros. Nada más lejos de la realidad.
La existencia de los celíacos ya se conocía en la antigüedad. Ya en el siglo II, Areteo de Capadocia hacía referencia a sujetos desnutridos, con deposiciones abundantes y malolientes, que empeoraban cuando ingerían trigo. Pero fue Samuel Gee quien, en 1888, le dio el nombre que lleva en la actualidad.
La palabra celíaco proviene del griego koelios y significa vientre. Con ella se describe a las personas que sufren una enfermedad crónica consistente en una intolerancia permanente (no alergía) al gluten. Esta proteína se encuentra en la harina de los cereales y produce, en determinados casos, una lesión severa del intestino delgado, provocando la destrucción de sus vellosidades y dando lugar a una mala absorción de los nutrientes de los alimentos (proteínas, grasas, hidratos de carbono, sales minerales y vitaminas). En consecuencia, las sustancias no absorbidas aumentan el número y las deposiciones asumen una consistencia más blanda y pastosa.
El gluten es una mezcla de proteínas individuales, clasificadas en dos grupos: Prolaminas y Glutelinas. Se encuentra en la harina de trigo, avena, cebada, centeno y triticale. La fracción del gluten que es tóxica para los celíacos recibe distintos nombres, según el cereal del que provenga: gliadina (trigo), secalina (centeno), hordeina (cebada) ó avenina (avena). Al no ser un compuesto indispensable, puede ser sustituido por otras proteínas animales o vegetales. De forma que la persona celíaca que sigue una dieta sin gluten pero variada (basada en carne, pescados, frutas, verduras, legumbres, huevos y cereales sin gluten) normalmente come mejor y de forma más sana y equilibrada que el resto de la población.
¿A quién puede afectar?
La forma de herencia genética en la enfermedad celíaca sigue sin conocerse con exactitud. Aunque los especialistas son mayoritariamente partidarios del origen genético, una persona puede heredar la predisposición a su desarrollo y no manifestar la enfermedad, o bien hacerlo a edades más avanzadas. Para expresar la enfermedad celíaca se precisa de la coincidencia de factores genéticos (antígenos HLA) y ambientales (gluten y otros no tan conocidos). Esto significa que el consumo elevado de gluten o una infección viral pueden ser detonantes importantes en el desarrollo de la enfermedad.
Durante años, se pensó que esta enfermedad afectaba únicamente a los niños y que con los años desaparecía. Hoy sabemos que atañe tanto niños como adultos y puede presentarse a cualquier edad a lo largo de toda la vida. El problema afecta a ambos sexos, aunque el trastorno es dos veces más frecuente en las mujeres. En España, esta enfermedad afecta a una de cada 258 personas. Eso significa que en nuestro país existen entre 120.000 y 160.000 personas afectadas. Algunos enfermos no sufren ningún síntoma, porque la parte no dañada de su intestino es capaz de absorber suficientes nutrientes para prevenirlos.
La obesidad, al igual que el sobrepeso, es compatible con la enfermedad. No obstante, puede asociarse a otras enfermedades crónicas como diabetes, epilepsia, dermatitis herpetiforme, lupus erythematosus sistémico, tiroides, deficiencias del hígado, artritis reumática, etc.
¿Cómo se manifiesta?
La FACE (Federación de Asociaciones de Celíacos en España) sostiene que los síntomas más frecuentes son: pérdida del apetito y de peso, diarrea crónica, distensión abdominal, alteraciones del carácter y retraso del crecimiento en el niño. No obstante, tanto en la infancia como en la edad adulta, los síntomas pueden no manifestarse o ser atípicos, dificultando así su diagnóstico.
Dieta libre de gluten
La única forma de tratar el problema es el seguimiento de una dieta estricta sin gluten durante toda la vida. El celíaco debe basar su dieta en alimentos naturales: legumbres, carnes, pescados, huevos, frutas, verduras, hortalizas y cereales sin gluten como el arroz y el maíz. Deben evitarse, en la medida de lo posible, los alimentos elaborados y envasados, ya que en ellos es más difícil garantizar la ausencia de gluten. La ingestión de pequeñas cantidades de gluten, de una manera continuada, puede causar trastornos importantes y no deseables. El enfermo celíaco debe tener, por tanto, un elevado grado de concienciación de la enfermedad.
Para aquellos acostumbrados a preparar comidas sin restricciones, el buscar y cocinar con productos sin gluten puede resultar extraño y difícil al comienzo. Las mejoras comienzan a los pocos días de empezar la dieta y el intestino delgado por lo general se cura completamente, lo que significa que los vellos están intactos y en funcionamiento de tres a seis meses. En los adultos mayores podría llegar hasta los dos años.
Un pequeño inconveniente de la dieta sin gluten es que es baja en residuos y con frecuencia induce al estreñimiento, por lo que los pacientes necesitan pautas dietéticas para tales circunstancias.
El fraude
Cada vez son más los fabricantes que cuentan con líneas de productos especiales para celíacos. Aunque existe un símbolo indicativo de los productos que llevan gluten -una espiga barrada dentro de un círculo- el sello no garantiza que el producto esté libre de él. Según la FACE, un producto etiquetado "sin gluten" no debe contener más de 20 ppm (partes por millón) de esta proteína. Por este motivo, la FACE creó una marca propia que garantizara a los enfermos la ausencia de esta proteína.
Para más información sobre la FACE: www.terra.es/personal/celiacos/
E. Florences
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12/10/2008




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