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  Come sano

Larga vida a la cerveza
Refrescante, digestiva y buena para la salud

La cerveza se bebe desde hace miles de años. Se dice que su uso data del año 7000 antes de Cristo. A pesar de su antigüedad, se ha visto rodeada de una leyenda negra basada, fundamentalmente, en su supuesto gran aporte calórico.

Sin embargo, durante los últimos 17 años se han realizado numerosas investigaciones médicas que han encontrado en su consumo moderado muchos beneficios para la salud. Así lo han demostrado los primeros estudios realizados sobre alcoholes fermentados y no destilados. La cerveza, además de ser asimilada fácilmente por el organismo, promueve la secreción de jugos gástricos, facilita la digestión y estimula el apetito. Pues bien, eso no es todo.

Uno de los más importantes beneficios que señalan diversos estudios es que disminuye entre un 40 y un 60% el riesgo de padecer lesiones coronarias. Ello es debido a que aumenta la concentración del colesterol bueno (HDL) mientras no crece la concentración del colesterol malo (LDL). El beneficio cardiovascular procede también de los polifenoles, unos antioxidantes naturales cuyas propiedades ya han sido descritas en la literatura científica del vino.

La cerveza es una bebida con muy bajo contenido en sodio, por lo que se puede incluir en dietas bajas en sal, muy idóneas para hipertensos. Además, el consumo moderado de cerveza ocasiona un desplazamiento de los electrolitos (magnesio, potasio, sodio y calcio) en la sangre y la orina. Así, con el incremento de la cantidad de orina expulsada, se produce un aumento en la pérdida de sodio, mientras que el potasio y el magnesio no son afectados. Además, previene contra la formación de cálculos y piedras en las vías urinarias.

El consumo de cerveza no equivale a obesidad

Pese a que se habla mucho de "la barriga cervecera", no hay ningún estudio que pueda demostrar que el consumo de cerveza está estrechamente relacionado con la obesidad. Son los otros hábitos de alimentación y de forma de vida que frecuentemente acompañan a un alto consumo de cerveza los que han hecho pensar, a través de los años, que la corpulencia es atribuible a la cerveza.

La evidencia es más bien contraria, ya que una de sus cualidades es que no engorda. El alcohol tiene un efecto represivo sobre el metabolismo de las grasas, reduciendo la proporción de éstas y ayudando al mismo tiempo a la regulación de la presión arterial estableciéndola en los valores aceptados (90-140 mm Hg). Un litro de cerveza equivale a entre 400 y 500 kilocalorías, lo mismo que contiene un zumo de naranja. Por lo tanto, la cerveza no sólo no engorda, sino que contiene un 0% de materia grasa. Aún así, hay que recordar que el alcohol no afecta igual a hombres y mujeres: esta medida varía según el peso y tamaño de las personas.

En realidad, aunque la cerveza tiene menos calorías que el vino y otras bebidas alcohólicas, como se consume en mayores cantidades contribuye a un mayor consumo total de calorías. De ahí que los amantes de la cerveza acostumbren a tener mayor volumen corporal.

En cuanto a la mujer, el consumo mesurado de alcohol, y por tanto de cerveza, retrasa la aparición de la menopausia, en una media de dos años, debido al aumento de estradiol en sangre. En mujeres que están bajo tratamiento con terapia hormonal sustitutiva su nivel de estrógenos se eleva hasta incluso triplicarse. En consecuencia, también retrasa los fenómenos asociados a la menopausia, como el riesgo de osteoporosis o de padecer lesiones coronarias.

La ingesta de cerveza también se recomienda por sus características relajantes, de inducción del sueño, vasodilatadoras, digestivas y diuréticas. Gracias a su contenido en fibra evita el estreñimiento y protege contra las patologías de colón.

En las personas mayores la cerveza es especialmente beneficiosa por su efecto estimulante del apetito, facilita la digestión, aporta energía y posibilita el riego sanguíneo, entre otras virtudes.

Cantidades recomendadas

En este sentido, el Centro de Información Cerveza y Salud advierte que la clave está en el término moderado. Se considera que una persona adulta bien alimentada puede consumir sin problemas 0,7 gramos de alcohol por kilo de peso corporal. Teniendo en cuenta que el contenido de una caña de cerveza (20 o 25 cl.) es de 10 gramos podríamos decir que una persona que, por ejemplo, pesa 70 kilos podría hacer hasta cinco consumiciones diarias en varias tomas.

En el lado opuesto, el consumo superior a dos litros de cerveza (más de 90 gramos al día) -algo muy normal en países como Alemania o Gran Bretaña- puede acarrear, además de una pauta inadecuada de comportamiento, trastornos hepáticos, pancreáticos, cardiovasculares, digestivos, del sistema nervioso, obesidad, carencias de hierro e incluso vitamina A.


E.Florences


21/11/2008

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