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  Come sano

Pompas de chicle, salud para tu boca
La goma de mascar

Los humanos han masticado desde cera de abeja hasta el látex procedente de los árboles de igual modo que ahora nosotros "mascamos" chicle blanqueador, neutralizador de los ácidos y con sabor a clorofila. A la goma de mascar se le atribuyen muchas posibilidades de uso, pero una de las más relevantes es que nos ayuda a mantener sanos nuestros dientes.

Los humanos han masticado goma o sustancias similares desde hace siglos. Los griegos ya empleaban la cera de abeja, mientras que los mayas utilizaban un producto natural que se obtiene a partir del látex del chicozapote (Manilkara zapota), un árbol originario de los bosques de Yucatán, Belice y el norte de Guatemala. A esta goma, muy apreciada por los antiguos mayas que habitaban la región del sureste de México y Centro América, la denominaban "Yaa".

La cosecha del chicle naturalse realiza desde tiempos inmemoriales durante la época de lluvias, en la temporada que va de julio a febrero, que es cuando el látex fluye mejor. Es entonces cuando los chicleros hacen incisiones en forma de zig-zag desde el tronco hasta las primeras ramificaciones y recogen el látex que se escurre por esos canales. Actualmente 5.000 chicleros realizan cada temporada su duro y artesanal trabajo en la selva del gran Petén.

Desde hace unos años el volumen de las ventas de chicle natural ha ido disminuyendo, como consecuencia de la utilización de goma sintética en la industria chiclera. Ahora, se está recuperando la demanda de este producto gracias a esa tendencia ecológico-naturista tan de moda hoy en día.

Quien tuvo la genial idea de lanzar al mercado en 1869 pedacitos de chicle, en forma de bolitas, con saborizantes y azúcar fue James Adams. Desde entonces, el consumo de chicle se ha extendido como la pólvora y sus más fieles adeptos han organizado concursos de pompas de chicle o cursos que enseñan todas las posibilidades que puede abarcar este producto.

Aunque masticar chicle no sea lo más elegante del mundo, para muchos es una práctica muy habitual. El chicle moderno ha adquirido un gran abanico de posibilidades de uso. Estimula la secreción de saliva en los dientes, propiedad que lo convierte para muchos, en su versión sin azúcar, en un perfecto sustitutivo del cepillo de dientes. Por si eso fuera poco, también ayuda, con o sin azúcar, a disfrazar el mal aliento.

Chicle de nueva generación

Los nuevos chicles ofrecen a los consumidores la oportunidad de mantener la higiene dental sin interrumpir la tarea que estén realizando, con el placer añadido que es, para algunos, masticar chicle. Pero que nadie se equivoque. Por mucho que el chicle neutralice la acción de los ácidos, blanquee la dentadura, que regule los niveles de PH o haga desaparecer temporalmente el mal aliento, nunca será sustitutivo de un buen cepillado de dientes, con su correspondiente pasta con flúor y la esporádica visita al dentista.

Muchos fumadores escogen los chicles de nicotina para abandonar el hábito de fumar. Esta alternativa resulta más eficaz siempre que se la considere un sustituto, ya que el índice de abandonos y recaídas es bastante alto, por su mal sabor y la mayor disciplina que exige su administración.

Según un estudio publicado en la "Journal Pediatrics" de Florida, el chicle no se digiere fácilmente en el tracto intestinal, por lo que hay que tener cuidado de que los niños no se lo traguen ni ingieran una cantidad superior a la que pueden masticar cómodamente. En el artículo, también se advierte que el sabor a canela puede producir laceraciones en la mucosa bucal, mientras que el sorbitol, un endulzante, puede dar diarrea.

Además de ejercitar la quijada, el chicle engaña al estómago cuando tenemos hambre, sirve tanto para fabricar una bomba como para pegar un póster en la pared -algo de lo que McGiver sabe un rato- y, también, para hacer alguna que otra trastada, como cuando algún graciosillo te engancha uno en el pelo.

"La utilización de los chicles de xilitol previene la aparición y la incidencia de otitis medias agudas. Además, es una sustancia inocua que evita el desarrollo de caries". Éstas son algunas de las conclusiones preliminares de una investigación realizada por el doctor Estancona, jefe de sección de Otorrinolaringología del Hospital Infantil de Cruces, en Bilbao.

El Departamento de Endocrinología de la Clínica Mayo publicó hace un tiempo un experimento en el que afirmaba que masticar chicle incrementaba el gasto de calorías, atribuyéndole al chicle una nueva propiedad: la de influir en la pérdida de peso. Según este estudio, si nos pasáramos todo el día mascando chicle, además de conseguir unas agujetas impresionantes en las mandíbulas, podríamos perder hasta un 10% de nuestra grasa corporal en un año. Increíble.


E.Florences


20/11/2008

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