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| Come sano |
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El desayuno de los campeones
La comida más importante del día
Los españoles infravaloramos el papel del desayuno y la inmensa mayoría nos seguimos conformando con un frugal café con leche y una tostada para empezar el día. Los especialistas en nutrición parecen estar de acuerdo a la hora de definir el desayuno como la comida más importante del día, de la que depende en gran parte nuestro rendimiento intelectual y físico.
Sin tener que llegar a los límites de Clodio Albino, ministro romano en Gran Bretaña que, parece ser ordenaba para su desayuno alrededor de "500 higos, 100 melocotones, 10 melones, 20 libras de uva, 100 papafigos y 400 ostras", o de la Sra. Beeton que, en 1860 aconsejaba en la publicación de su marido empezar el día con "carne asada fría, enrollada o en conserva, pasteles de ternera y jamón, chuletas de cordero y filetes o riñones, salchichas, tocino y huevos escalfados con panecillos, mermelada, mantequilla, etc...", es aconsejable que el desayuno nos aporte al menos entre un cuarto y un tercio de las energías y vitaminas que necesitamos a diario.
Cuando no desayunamos debidamente, estamos viviendo de las reservas de nuestro organismo, que lleva unas diez horas sin tomar alimento, lo que exige de nosotros un sobreesfuerzo agotador. Esto se agrava cuando ni siquiera desayunamos. Saltarnos esta comida, en palabras de Grande Covián, "es una mala costumbre. A media mañana, aquellos que no han desayunado son menos eficientes, están menos atentos, más cansados y más expuestos a accidentes".
Desayuno significa "romper el ayuno", es decir, acabar con la larga pausa de la noche en la que el organismo no ha ingerido ningún alimento.
Alimentos recomendados
No desayunar predispone a la apatía, a los descuidos y al nerviosismo. Y, puesto que hay que recargar la batería mantenida al ralentí durante toda la noche, lo mejor será empezar por un alimento nutritivo.
Café, té o chocolate son las bebidas que la inmensa mayoría de los ciudadanos de Europa y América eligen para empezar el día. Las dos primeras contienen cafeína que estimula el sistema nervioso y dilata los vasos sanguíneos. El chocolate contiene teobromina que proporciona un empuje similar pero tiene menos efectos sobre el sistema nervioso. Las tres, sin excepción, nos ayudan a poner en marcha el organismo.
Los británicos -que se toman muy en serio esto del breakfast-popularizaron más allá de sus fronteras el energético desayuno inglés, que consta de huevos revueltos, fritos o pasados por agua, acompañados de bacon, salchichas o tocino, tostadas, mantequilla, mermelada, cereales y té o café.
Los franceses, que no podían permanecer quietos ante este logro de su histórico enemigo, contraatacaron con armas exquisitas en forma de deliciosos croissants, y así -acompañados de panecillos y brioches, servidos con mermelada de albaricoque, mantequilla sin sal, y café- inundaron de coquetas cestitas de desayunos los cafés, tabernas y hoteles de toda Europa. Luego ahondaron la gesta al bautizarla, genérica y alegremente, "desayuno continental".
El siguiente hito de carácter histórico tiene lugar en 1900, en el estado de Michigan. Dos hermanos, apellidados Kellogg, van a variar sustancialmente los hábitos alimenticios de todo el hemisferio occidental al lanzar al mercado los copos de cereal listos para tomar. Su contribución cruza el Atlántico en los años 30, para instalarse impunemente y con carácter definitivo en la mesa del desayuno del ama de casa europea.
Macu Tejera Osuna
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30/08/2008




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