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La hidratación en el deporte
¡Bebe, bebe! y repón líquidos
El agua es una sustancia fundamental para el mantenimiento de la vida. En el adulto aporta la mayor parte de su peso, pero nuestra reserva de agua es bastante pequeña por lo que hemos de reponer líquidos frecuentemente.
El verano es una estación propicia para la deshidratación. Puesto que hace más calor, se suda más, tomamos excesivamente el sol, los alimentos se estropean antes (por lo que es más fácil sufrir indigestiones o diarreas) y hacemos más ejercicio al aire libre. Por lo tanto, es necesaria una conveniente hidratación. El agua desempeña una gran variedad de funciones en el organismo, pero en relación con el ejercicio cumple dos muy importantes.
Por un lado, la tarea de termoregulación, es decir, regula la temperatura de nuestro cuerpo. La cantidad de sudor que desprendemos depende del tipo de ejercicio que se realiza, de la duración, de las condiciones ambientales y del tipo de vestimenta que se usa. Además, la cantidad de sudor también es diferente en cada persona. En general, las personas menos entrenadas sudan más porque las demandas metabólicas son más elevadas que las del individuo con experiencia. Algunos deportistas pueden llegar a perder de 2 a 3 litros de sudor por hora durante un esfuerzo muy intenso y en condiciones de mucho calor. A partir de una pérdida del 2% del peso corporal en agua (alrededor de 1,5 litros) aparecen los primeros síntomas de deshidratación y se aprecia un descenso del rendimiento y la resistencia. Si la pérdida de agua no se repone la temperatura podría llegar a ser extremadamente alta y, por tanto, llevar a situaciones de peligrosidad como "el golpe de calor" o, en caso extremo, al desvanecimiento.
Por otro lado, el agua está relacionada con el transporte del oxígeno a través de la sangre y de los nutrientes a los músculos. Si escasea el agua, los músculos no pueden funcionar correctamente al no disponer de su combustible principal.
Según un artículo publicado en el "Annals of Internal Medicine", la hidratación del deportista no se debe limitar sólo a beber agua. Es muy importante reponer las sales minerales que se eliminan mediante el sudor. La falta de sodio en sangre derivada de ejercicios de larga duración puede provocar edemas pulmonares y cerebrales, e incluso, la muerte, aunque la terapia con cloruro sódico logra una recuperación rápida del atleta.
Por lo tanto, para conseguir un buen rendimiento durante el ejercicio físico es conveniente proporcionar al organismo el agua que necesita en forma de zumos y otros líquidos, aunque lo más adecuado para recuperar el equilibrio hídrico es una solución salina isotónica.
E. Florences
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5/17/2012




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