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| Come sano |
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Grandes fuentes de potasio, magnesio y cobre
Frutos secos, cuerpos recios
Conocidos desde hace más de 12.000 años, estos nutritivos productos deberían estar presentes en todas las dietas. Eso sí, en dosis moderadas. Tal es su importancia, que desde años se celebra, el 28 de febrero, el Día Internacional de los Frutos Secos.
La mayoría de los frutos secos son frutos de árboles, como las almendras, las castañas, las nueces o los anacardos. Otros, como los cacahuetes, son legumbres; algunos son frutos de arbustos, caso de las avellanas; y unos pocos son semillas de árboles como los piñones, de plantas como el girasol o de hortalizas como la calabaza.
Incluso, hay gastrónomos que incluyen en esta denominación el coco y las frutas que han sido sometidas a un proceso de desecación, como los dátiles, las ciruelas pasas, los higos secos y los orejones, entre otros.
Los frutos secos forman parte de la riqueza culinaria de todos los continentes, aunque destaca su especial arraigo en la dieta mediterránea.
Probablemente, todos hemos oído hablar del gran valor nutritivo y calórico de estos alimentos. Apesar de que la mayoría de ellos contienen más de 550 calorías por cada cien gramos, hay otros -como las castañas- que sólo tienen 170 calorías. Pero, además, tienen otras propiedades nutritivas por su alto contenido en vitamina A, B, fósforo, hierro, cobre, potasio y magnesio. Su contenido en hidratos de carbono es bajo, a excepción de las castañas.
Los frutos secos representan una importante fuente de proteínas, aunque éstas sean de baja calidad. Es por eso que constituyen una excelente alternativa a las proteínas animales y forman parte fundamental de las dietas para vegetarianos y deportistas.
En general, todos los frutos secos son ricos en calcio. Ingerir con regularidad estos productos asegura al organismo 1.000 mg. del calcio que necesita, por lo que resultan muy eficaces para combatir la osteoporosis .
Sana avellana
últimamente, se ha hablado de los efectos beneficiosos que parecen tener los frutos secos para mejorar los niveles de colesterol. Ahora, además, nuevas investigaciones abren novedosas vías para la aplicación de un potente anticanceroso descubierto en la avellana. Este milagroso remedio es el paclitaxel, hasta ahora extraído de la corteza del tejo del Pacífico. Con este descubrimiento, el fruto del avellano podría ser una fuente alternativa más barata y fácil de encontrar.
Nueces para el corazón
Pero eso no es todo. Según un estudio español publicado en "Annals of Internal Medicine", incluir varias nueces en la dieta alimenticia mejora los niveles de lípidos en personas con hipercolesterolemia. Esto implica una reducción del riesgo de sufrir una enfermedad coronaria, que podría estimarse en un 11%. Los investigadores atribuyen dichos efectos a algunos ácidos grasos poliinsaturados (aceites vegetales) de las nueces. Algunos estudios anteriores han demostrado que en este producto también se encuentra el ácido alfalinoléico, muy relacionado con la reducción de riesgo cardiovascular, ya que ayuda a prevenir la oxidación de grasas en las arterias y la formación de trombos.
Las nueces son un alimento muy recomendado para las personas maduras, sea cual sea su edad, por su alto contenido en ácidos grasos omega 3 y otros nutrientes como el ácido fólico, la vitamina B6, la vitamina E, o el betacaroteno.
El contenido en fibra de los frutos secos es equiparable al de los cereales, las legumbres, las verduras y las frutas, por lo que facilita el buen funcionamiento del intestino.
Los frutos secos son frutos y semillas oleaginosas que contienen cantidades importantes de grasas insaturadas. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que su alto valor energético los hace poco aptos para las personas con tendencia al sobrepeso. También debe limitarse la ingesta de cacahuetes, ya que son más ricos en grasas saturadas, así como el consumo de frutos secos "procesados" y salados.
Estos productos también tienen sus inconvenientes. En la cáscara podemos encontrar un gas venenoso (hidróxido de cianuro) que hay que evitar y que se caracteriza por un sabor muy desagradable. Asimismo, es recomendable no tomar frutos secos enmohecidos ya que algunos mohos contienen sustancias venenosas. Con el paso del tiempo, estos alimentos pierden algunas de sus propiedades por lo que es importante comprarlos y guardarlos en envases herméticamente cerrados que garanticen su conservación.
Los frutos secos deben consumirse preferentemente crudos, bajo previo remojo de 10 minutos. Para aprovecharlos al máximo y digerirlos bien, es importante masticarlos a conciencia. Tostarlos o salarlos hace que pierdan algunas de sus propiedades y que sean poco recomendables para algunas personas, sobre todo para las que quieran guardar la línea.
E. Florences
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30/08/2008




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