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| Come sano |
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El vino en mesura también es salud
Bebida de dioses
Más remotos que los beneficios de la cerveza son los del vino. Ya lo decía Louis Pasteur, "el vino es la más sana e higiénica de las bebidas". Los resultados son concluyentes: el vino es más saludable que cualquier otra bebida alcohólica.
En la actualidad, son numerosas las investigaciones que aseveran que el consumo moderado de vino, ya sea blanco o tinto, de una forma regular y asociado a una dieta equilibrada conlleva beneficios para la salud, siempre y cuando no existan contraindicaciones de otro tipo. No a todo el mundo le sienta bien tomarse dos copitas de vino.
El doctor Serge Renaud, investigador del Instituto Nacional de la Salud de Francia, iniciaba esta andadura argumentando que los efectos beneficiosos del vino se conseguían independientemente del consumo de tabaco, la realización de actividad física o el nivel de colesterol contenido en sangre. Para disfrutar de éstas ventajas, la cantidad recomendada de vino varía entre hombres y mujeres. Para los primeros se recomienda el equivalente a dos copas y en las segundas lo correspondiente a una copa o copa y media.
A quien no le guste el vino le gustará saber que las uvas, el zumo y el mosto resultan una buena alternativa con propiedades similares a las del vino, siendo mejores las uvas rojas y a ser posible tomadas solas. Es importante no olvidar que las uvas tienen gran cantidad de azúcares y que si las toma con comida grasa le harán engordar reduciendo así el beneficio cardiovascular.
Este movimiento investigador convierte al vino junto a otros productos españoles (como el aceite de oliva) en uno de los pilares centrales de la llamada "dieta mediterránea", en estos tiempos reconocida como uno de los regímenes de comida más sanos y equilibrados del mundo. El poder saludable no es una cualidad exclusiva del vino tinto, también lo poseen el vino blanco y el cava aunque los expertos discrepan en cuanto al potencial virtuoso de cada uno de ellos. Así, por ejemplo, Markus Flesch, de la Clínica Universitaria de Colonia, sugiere que sólo los vinos tintos de calidad o envejecidos en barricas de roble previenen los infartos.
Una de las ventajas más reconocidas es que contribuye a disminuir la mortalidad por enfermedades de origen cardiovascular. El boom coronario llegó de la mano de la "paradoja francesa", conocida así porque el profesor Renaud descubrió una menor incidencia de estos trastornos en dicha población alegando que se debía al consumo moderado de vino.
El efecto cardioprotector se explica porque ciertos componentes del vino actúan sobre los lípidos plasmáticos aumentando el colesterol HDL (el bueno) y disminuyendo el LDL (el malo), logrando así disminuir los niveles de presión. Las estadísticas, que maneja el British Medical Journal (BMJ), hablan de una reducción del riesgo cardiovascular de entre un 20 y un 50%.
Según un estudio publicado en la Journal of Royal Society of Medicine, el consumo moderado de vino de una forma regular modifica favorablemente el perfil lipídico de la sangre y su sistema de coagulación, reduciendo el riesgo de trombosis. El efecto antinflamatorio y anticoalgulante pudiera ser el agente protector frente la arterosclerosis y las enfermedades cardiovasculares.
Anticancerígeno y antioxidante
Existe abundante documentación sobre las moléculas antioxidantes y anticancerosas contenidas en el vino. En concreto, cada vez son más las investigaciones que atribuyen al resveratrol, hallado en la piel de las uvas, una acción anticancerígena que puede reducir el riesgo de algunos tipos de tumores malignos hasta un 20%. Al parecer dicho elemento impide la proliferación de las células cancerígenas. Pero no sólo el revesratrol posee propiedades anticancerígenas. También los polifenoles, en concreto, los estilbenos, le otorgan al vino un papel protector frente a los procesos tumorales.
Las sustancias antioxidantes del vino también protegen de las enfermedades neoplásicas y patologías degenerativas del organismo tan graves como el Alzheimer. Según un trabajo del Hospital Pellegrin de Burdeos presentado ante el Parlamento Europeo, el consumo moderado de vino reduce un 80% la posibilidad de tener demencia senil y en un 75% la de padecer Alzheimer.
Una reciente investigación estadounidense ha revelado que previene la aparición del herpes labial y del herpes genital. Asimismo, la Fundación para la Investigación del Vino y la Nutrición (FIVIN) ha destacado los efectos beneficiosos que el tanino de la vid produce en la salud como antialérgico, antirreumático y favorecedor de las funciones hepáticas.
Un descubrimiento muy importante es que el consumo moderado de vino reduce el riesgo de degeneración macular, la causa más frecuente de ceguera en las personas mayores de 65 años. Y es que los antioxidantes del vino podrían compensar el efecto perjudicial del etanol en el sistema inmuntario.
Aunque cada vez son más los estudios científicos sobre las propiedades que tiene el vino en la salud, también existe la posibilidad sostenida por algunos expertos sobre que los bebedores de vino llevan, en general, una vida más saludable y de ahí esas consecuencias. Por esa razón, es necesario continuar con la labor científica y así esclarecer, definitivamente, los efectos que el consumo responsable de vino tiene a nivel biológico.
E. Florences
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05/09/2008




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