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| Come sano |
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Abajo el catarro vil
Sálvese quien pueda
Con la llegada del otoño, caen las hojas y los virus acechan. Aunque nadie está completamente a salvo de ellos, unas cuantas medidas naturales y sencillas pueden ayudarnos a pasar de ellos sin demasiados malabarismos.
Casi con toda seguridad podemos afirmar que no hay nadie en el mundo que se haya librado de sufrir algún catarro en sus propias carnes. Las estadísticas dicen que los adultos padecemos, como media, de dos a cinco cada año. Ello representa millones de jornadas de trabajo perdidas, por no hablar del nefasto impacto que sus síntomas ocasionan en nuestra calidad de vida.
Aclaraciones varias
En la prevención y tratamiento del resfriado común existen muchos mitos y falsas creencias. Lo cierto es que el catarro no es una única enfermedad, está causado por más de un centenar de virus, por lo que encontrar un remedio definitivo sería de, por lo menos, premio Nobel de Medicina. Aunque las farmacias despachan una amplia variedad de medicamentos contra el catarro, éstos sólo sirven, en el mejor de los casos, para aliviar los síntomas. Es más, incluso los socorridos antibióticos resultan contraproducentes en enfermedades víricas como éstas.
El catarro es una infección autolimitada y se cura solo, cuando el sistema inmunológico logra controlar la multiplicación del virus. Frente a lo que se pueda suponer, los virus del catarro no se transmiten por un beso o por la saliva. Para que se produzca la infección han de llegar a la nariz y una vez ahí penetrar en las células de la mucosa donde se reproducirá.
Las épocas de frío son las más propicias para la propagación de los virus por diversas razones. De entrada, durante estas temporadas tendemos a mantenernos en habitáculos cerrados sin apenas ventilación y las grandes aglomeraciones en las que nos movemos, de contacto más directo, son un terreno de cultivo idóneo para estos bichejos. Además, el aire frío que respiramos hace que los virus se repliquen más fácilmente en la nariz.
¿Gripe o catarro?
Saber si se trata de uno u otro es la confusión más habitual, ya que tienen casi los mismos síntomas. La gripe, a diferencia del catarro, empieza de forma brusca con fiebre, dolores musculares, cansancio y malestar general, y sólo a veces se producen los estornudos, la congestión nasal, el dolor de garganta y el abundante flujo de moco nasal más característicos del resfriado. A grandes rasgos, cuando los síntomas duran más de una semana, hay presencia de fiebre y son más severos, podemos sospechar que probablemente NO se trate de un catarro. La gripe tiene signos más intensos y suele aparecer en forma de epidemia.
A largo plazo, el resfriado común no representa un peligro para la salud, sin embargo, la enfermedad puede complicarse por infecciones bacterianas, especialmente, en los niños y los abuelos, principales grupos de riesgo.
Alimenta el resfriado y mata de hambre a la fiebre
La manera más efectiva de disminuir el riesgo de catarro es mantenerse alejado de las personas infectadas, pero como desafortunadamente no siempre es posible, vamos a darte algunos consejos bastante sencillos.
Mantener un sistema inmunológico sano es la mejor manera de protegerse de un número excesivo de catarros. Una persona con carencias nutricionales es presa fácil de virus y bacterias. Por eso, la primera recomendación para prevenirlos es prestar atención a lo que comemos. La nutrición, en este sentido, es uno de los factores más determinantes.
Seguir una dieta rica en vitamina C mantiene sanas las mucosas y aumenta la producción de glóbulos blancos y de anticuerpos necesarios para identificar y eliminar las bacterias patógenas. Aunque no existe evidencia científica de que grandes dosis puedan prevenir o curar los resfriados, el tomar cantidades moderadas puede ser de algún valor.
El selenio y el zinc también pueden dar buenos resultados. El selenio fortalece el sistema inmunitario. Para ingerirlo de forma natural, incluye en la dieta cereales, pescados, moluscos, carne roja, setas, nueces, ajos y cebollas. Comer varios dientes de ajo crudo, cebolla cruda o berros son algunos de los remedios naturales más defendidos. Por su parte, el zinc ayuda a prevenir los resfriados por sus propiedades antivíricas. Lo puedes encontrar en ostras, sardinas, champiñones, jengibre, zanahoria, perejil, pipas de calabaza y ajo.
Para mantener a punto el sistema inmunitario, hay que ser generosos en el consumo de frutas, verduras y cereales integrales. Aprovecha la temporada de naranjas y mandarinas, que puedes alternar con pomelos. Además, con el fin de hacer frente a las bajas temperaturas, conviene ingerir productos que aporten energía al organismo y mucho agua, que mantendrá hidratadas las mucosas respiratorias. Otros factores a tener en cuenta -ya que ejercen un efecto negativo al reducir nuestras defensas- son el estrés, el exceso de hidratos de carbono refinados (bollería industrial), los niveles altos de glucosa, triglicéridos y colesterol, el alcohol, el café y el tabaco.
Y además...
- Mantén siempre buenas prácticas higiénicas.
- Recurre a algún remedio herbal para paliar los síntomas como el eucalipto mentolado, la equinácea, etc.
- Mantén cierto grado de humedad en las habitaciones donde vives o trabajas.
- Practicar algún deporte también ayuda a mantener a raya las infecciones.
- Y si te pilla, deja que el virus siga su curso natural, tómalo con calma y ¡a descansar!
Eva Florences
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13/10/2008




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