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Sobre esta uva pesa una curiosa censura. A pesar de ser utilizada en gran cantidad de vinos, rara vez escucharemos hablar de ella: podemos decir que es el secreto mejor guardado de muchas bodegas.
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Garnacha
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Sucede en La Rioja, donde ayuda a sostener los vinos de tempranillo, y en Australia, donde es la segunda variedad más utilizada (la primera es la syrah) pero difícilmente la veremos nombrar en las etiquetas.
Esta uva pide poco. Se adapta a todos los climas, vive con poco agua y soporta la sequedad, el sol y el viento (el cierzo en Aragón, el mistral en el Ródano...). Para su maduración precisa el calor de zonas como La Rioja Baja o la Ribera Navarra.
Podemos encontrar la garnacha por cualquier rincón de la geografía mundial del vino. Además de ser la mayoritaria en Aragón, Navarra y Toledo, la encontramos en Australia (en 4.000 hectáreas) y la escucharemos nombrar con orgullo en viñedos como el de Châteauneuf-du-Pape.
Mientras la tempranillo aporta estructura, la garnacha recubre el esqueleto del vino (con la condición de que la cepa se cultive entre 200 y 500 metros de altitud). Ésta es la perfecta combinación que se consigue en Ribera de Navarra, Cariñena, norte de Toledo y San Martín de Valdeiglesias, donde se consigue un vino con toques pasificados, de fruto rojo concentrado y notas confitadas, terrosas y cercanas a la pimienta negra.
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