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| Entrevista con... |
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Sonia Galimberti
"Lo que hace a un vino sublime es la compañía"
"De la cepa a la copa, todo es vino" podría decirse parafraseando la célebre expresión referida al toro. Y es el interés por todo ese viaje que hace la uva desde la tierra al cristal, lo que llevó a Sonia Galimberti a fundar AMAVI.
AMAVI, la primera Asociación de Mujeres Amigas del Vino de nuestro país, está a punto de cumplir sus primeros cinco años de vida.
¿Cómo surge la idea de crear AMAVI?
El papel de la mujer en el mundo del vino siempre ha sido muy marginal. El noventa y ocho por ciento de la gente que se mueve en él son hombres. Un día decidí que había que hacer algo para remediar esa carencia.
¿Cuáles son sus objetivos?
Llevar la cultura del vino al público femenino; que las mujeres tengamos un papel más activo, más poder de decisión y de elección.
¿A qué actividades se dedican?
A todo tipo de actos culturales y lúdicos, cursillos de cata, conferencias, reuniones para cenar y probar nuevos vinos, visitas a museos para seguir la trayectoria del vino y de Baco en la pintura, viajes organizados a bodegas... También hemos querido aunar la moda y el vino. Hace un año hicimos una subasta de botellas de vino de algunas de las mejores bodegas del país. La novedad es que iban vestidas por algunos de los mejores modistos.
¿Las botellas?
Sí, sí. Las botellas.
¿Y fue bien esa subasta?
Despertó muchísimo interés y económicamente el resultado fue estupendo. La recaudación fue para Nuevo Futuro.
Así que botellas desfilando como si fueran top-models... ¿Qué piensan los "ortodoxos" del mundo del vino de sus actividades? ¿Son bien acogidas?
Muy bien. No competimos con nadie. Tenemos ideas propias a la hora de encarrilar las actividades de la asociación.
¿De dónde le viene la afición por el vino?
Para mí no es algo desconocido. Llevo desde el año 73 vinculada profesionalmente al mundo del vino, y más que afición es una pasión.
¿Qué es lo que hace que el vino, frente a otras bebidas, tenga ese poder evocador, esa cualidad que te lleva casi a sentir sus raíces, una tierra, un clima determinado...?
El vino está muy arraigado en nuestra cultura, a diario bebemos vino en España. Es un producto de la tierra y, no olvidemos esto, también es un producto de la elaboración del hombre. Además, de él se desprende un aroma y todos los aromas son evocadores. Los aromas están unidos a sensaciones y a recuerdos, y esos recuerdos a menudo tienen que ver con la tierra de la que nace el vino. Eso hace que sea muy difícil introducir un vino nuevo en países vitivinícolas.
¿Cómo cree que ha evolucionado el mundo del vino en los últimos diez años?
Estamos viviendo una época dorada del mundo del vino. El consumidor se ha hecho más exigente. Se han derribado algunos mitos y se ha abierto el mercado a nuevas regiones. También ha mejorado mucho la técnica. Ahora se bebe mejor.
¿Qué falta por hacer en el mundo del vino?
Llevarlo al campo de la mujer.
¿Qué me dice de los "intocables" de este sector?
Antes, el único mito intocable era el Vega Sicilia; ahora ya hay otros que se le han unido.
¿Y de las lágrimas?
Al ver llorar un vino yo creo que se te contagia una cierta melancolía.
Cualquier afición, por sana y placentera que sea, tiene su reverso. Hábleme de las maldades del vino.
El vino te puede volver un santo y ahuyentar la tristeza, pero también despertar tu bestia interior.
¿De qué vino no se cansa de hablar?
Del que comparto cada noche con mi marido. Nunca es el mismo, pero de algún modo hemos creado una poesía en torno a esos encuentros, en torno al vino.
Lo que se hace en una cata es desnudar a un vino, aunque sea a un nivel sensorial, hasta desvelar todos los secretos, todos los matices que puede esconder. ¿De verdad es necesario analizar tanto un caldo para disfrutarlo?
No hay que hacer una ficha técnica de un vino para poder disfrutarlo, pero conocerlo mejor ayuda a disfrutarlo más.
¿Qué hace a un vino "sublime"?
La compañía en la que lo bebes.
¿Qué descubrimiento ha hecho últimamente?
Que la mujer, en su pequeño ámbito, en su casa, ya cuenta. Antes le preguntaba a Pepe qué vino sacaba a la mesa, ahora ella toma la decisión, elige y compra según su criterio.
¿Dónde está la vanguardia en el mundo del vino?
Puede decirse que, antes, el azar jugaba un papel más activo en su elaboración. Ahora, con las mejoras técnicas, hay mucho más control y el azar tiene menos que decir.
¿Hay un vino para cada estado de ánimo?
Hay un acompañante para cada estado de ánimo. Luego el vino que se descorcha con esa compañía, se tiñe de la atmósfera que ha surgido entre ambos. Yo puedo decirle, que en mi relación de pareja, el vino ha sido algo mágico. Y también, que siempre lo bebo a la luz de una vela, bueno, más bien de un candelabro que mi marido me regaló con el compromiso de que lo encienda cada noche. Así que, cada vez que viajo, tengo que meterlo en la maleta.
¿A qué hay que perderle el respeto?
A las grandes palabras, a los términos técnicos, a la palabrería. Habría que simplificar. Toda esa terminología profesional debería transformarse para llegar al hombre de la calle.
Isadora
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