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Ribera del Guadiana
El secreto mejor guardado de Extremadura
Aunque reciente en cuanto a su creación, nos encontramos ante una de las denominaciones más extensas de España: engloba 120 municipios y 14.400 hectáreas de viñedo, donde se producen vinos de marcada personalidad.
La viticultura en Extremadura, como en la mayoría de zonas peninsulares, tiene su génesis en la época romana. Esta comunidad disfrutaba, en aquel periodo, de un punto estratégico tan señalado y reconocido como Emérita Augusta (la actual Mérida), capital de Lusitania, una de las principales regiones abastecedoras del Imperio, además de contar con la no menos importante ciudad de Pax Augusta (Badajoz). En el Teatro Romano de Mérida se conservan valiosos mosaicos que certifican la importancia que tuvo en vino en aquel tiempo, un líquido preciado que se consumía generosamente en las fiestas y en honor del dios Baco, señor del vino y de los excesos terrenales.
Con el paso del tiempo, el vino extremeño fue ocupando el lugar que le correspondía en la Historia, alcanzando un gran nivel con los vinos de Pitarra, y especialmente con el de Frenegal, un afamado vino medieval, ensalzado por nuestros clásicos del Siglo de Oro. Los extremeños, orgullosos de poner su granito de arena en la colonización de las tierras americanas (muchos de los conquistadores procedían de esta región adusta y extrema) difundieron el noble arte de la viticultura allende los mares, cuajando de lagares las fértiles tierras del nuevo mundo.
Aunque con cierta propensión al granel, la producción de vino extremeño continuó inalterable a lo largo de los años, registrando un tránsito no demasiado traumático en el siglo XX, en el que estos vinos sirvieron en numerosas ocasiones como complementos de mezcla, llegando algunas empresas jerezanas a instalarse en la zona con el propósito de convertir el aguardiente autóctono en brandy comercial al uso. A partir de los años ochenta, la zona ha experimentado una importante revolución en cuanto a técnicas vinícolas se refiere, adaptándose a los actuales procesos industriales y modernizando las instalaciones de unas empresas, hasta entonces un tanto arcaicas, muchas de las cuales se han configurado en flamantes cooperativas.
Ribera del Guadiana nace con espíritu abierto, y en su seno tienen cabida todas las variedades posibles de uva, experimentando los bodegueros con las posibilidades de crear novedosos vinos que se adapten a los renovados gustos del consumidor, quien finalmente tiene siempre la última palabra.
La zona
Bajo una sola denominación se amparan las seis comarcas vinícolas extremeñas, dividiéndose el área de producción en seis subzonas:
- Ribera Alta es la comarca más llana de la provincia y abarca 38 términos municipales en torno a la importante ciudad de Mérida. En esta zona, la vid se ancla en las vegas que rodean al río Guadiana y en las tierras llanas de La Serena y el Campo de Castuera, fronterizas con las Vegas Altas y Tierra de Barros, situándose los cultivos a una altitud media de 427 metros sobre el nivel del mar.
- Ribera Baja se encuentra al sur de la denominación y engloba 11 municipios entre los que destacan Badajoz, Talavera la Real y Villar del Rey como localidades más destacadas. Los depósitos del Guadiana y sus afluentes han dado lugar a las Vegas Bajas, zonas que como su propio nombre indica, son las de menor altitud de la región, hallándose la vid a unos 286 metros de media sobre el nivel del mar.
- Cañamero comprende cinco municipios situados al sureste de la provincia de Cáceres, entre los que sobresalen Guadalupe y Valdecaballeros como núcleos más importantes. Situada en plena Sierra de Guadalupe, los viñedos se encuentran a una altitud de 849 metros sobre el nivel del mar.
- Matanegra engloba ocho términos municipales al sur de la provincia de Badajoz, en el límite más meridional de la denominación, destacando Zafra como localidad más significativa de una zona que presenta ciertas similitudes con Tierra de Barros, donde los cultivos se ubican a una altitud media de 638 metros sobre el nivel del mar.
- Montánchez abarca 27 pueblos comprendidos al noreste de la D.O. y encabezados por las importantes poblaciones de Trujillo y Montánchez. Es la zona de orografía más ondulada, contando con notables cerros, laderas y pequeños valles en su interior y una altitud media de 638 metros.
- Tierra de Barros está situada en el centro de la provincia de Badajoz y formada por 36 municipios, gozando de un relieve prácticamente llano y de suelos fértiles, con buena permeabilidad, que se encuentran a 521 metros de altitud media sobre el nivel del mar.
El clima
Continental, con más o menos matices, en toda la región. Las oscilaciones térmicas, dependiendo de las zonas, son suaves o más pronunciadas Como la denominación es tan extensa, algunas comarcas presentan graduaciones climáticas diferenciadas; así Matanegra y Tierra de Barros gozan de un clima suave, bastante seco en esta última, mientras en las partes más montañosas los contrastes térmicos son notablemente más acusados y en la Vega Baja disfrutan de una moderada influencia atlántica y mayor nivel de humedad. Las precipitaciones oscilan entre los 350mm/año de las localidades más secas y 800 mm/año en las zonas más lluviosas.
El suelo
En esta denominación podemos encontrar muchas clases de suelo que van desde los terrenos arcilloso-limosos en las Vegas Bajas a superficies muy arenosas en la Vega Alta y extensiones pizarrosas en las laderas de Cañamero, disfrutando también de terrenos muy fértiles y ricos en nutrientes como los de Tierra de Barros, y tierras pardo-ácidas en la zona de Montánchez.
Las uvas
Ribera del Guadiana goza de una riqueza varietal envidiable, probablemente la mayor de España. Las especies de uva controladas por el Consejo Regulador son las siguientes:
- Blancas: Alarije, Borba, Cayetana Blanca, Pardina, Viura o Macabeo, Chardonnay, Chelva o Montua, Eva o Beba de los Santos, Malvar, Parellada, Pedro Ximénez, Verdejo, Cigüente, Moscatel de Alejandría, Moscatel de Grano Menudo, Perruno y Sauvignon Blanc.
- Tintas: Garnacha Tinta, Tempranillo o Cencibel o Tinto Fino, Bobal, Cabernet Sauvignon, Graciano, Mazuela, Merlot, Monastrell, Syrah, Garnacha Tintorera, Jaén Tinto y Pinot Noir.
La variedad mayoritaria es la Pardina, con un 35% de superficie cultivada, seguida de la Tempranillo o Cencibel con un 25'5%. Les siguen en el escalafón, la Cayetana Blanca (12%), la Chelva o Montúa (7'5%) y la Viura o Macabeo (6'2%), y así, en pequeños porcentajes descendentes, hasta 21 especies.
Los vinos
En general, independientemente de los matices que puedan mostrar los productos de cada zona, debemos reconocer que los Ribera del Guadiana son vinos de marcada personalidad.
Los blancos de esta denominación poseen una magnífica acidez y brillante coloración; son vinos sustanciosos, sabrosos y de suave paladar, que desvelan un cálido trasfondo mediterráneo, con marcadas esencias aromáticas a hierbas del monte y frutos silvestres.
Los rosados son cálidos y fructosos, de tonalidad frambuesa y notable sabor dulzón, consecuencia de la elevada graduación que estos vinos poseen.
Los tintos, por último, son cálidos y suaves, presentando una marcada potencia aromática, y taninos dulces y balsámicos, resultado de las viñas soleadas donde nacen las variedades con los que se elaboran, Tempranillo y Garnacha, preferentemente.
La producción
Nº hectáreas de viñedo: 14.400.
Nº viticultores: 1.700.
Nº bodegas: 96.
Cosecha 2001: 58, 24 millones de kilos.
Producción 2000: 4.874.037 litros.
Comercialización: 83% nacional y 17% exportación.
El Consejo Regulador
Presidente: Manuel Muñoz Nieto.
Secretario: Quintín Montaño Rubio.
Año de constitución: 1997.
Dirección: Carretera Gijón-Sevilla, km.114. 06200 Almendralejo (Badajoz).
Tel.: 924 67 13 02.
Fax: 924 66 47 03.
Página web: www.riberadelguadiana.org
E-mail: informacion@riberadelguadiana.org
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