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Navarra
El elixir del peregrino
Con una larga tradición vinícola a sus espaldas, Navarra es conocida mayormente por sus vinos rosados, si bien, en los últimos años van cobrando mucha fuerza los tintos, que son la punta de lanza de una D.O. que gana peso específico día a día.
La viticultura en Navarra se remonta a muchos siglos de antigüedad. De hecho, diversos hallazgos arqueológicos encontrados en la zona confirman que en la época romana la producción de vino era notable. Las ánforas halladas así lo atestiguan, aunque es a partir del nacimiento del reino cristiano de Navarra cuando los cultivos sufren el espaldarazo definitivo, especialmente gracias a la labor de las órdenes cistercienses, que impulsan las plantaciones e introducen las novedosas técnicas francesas de producción.
Varios factores contribuyen al desarrollo posterior, entre ellos, que los monarcas navarros estuvieran emparentados con las casas reales francesas, como Teobaldo I (1234-1253), que en su nobilísima y privilegiada condición de Rey de Navarra y Conde de Champagne, mandó construir el Castillo de Tiebas, sembrando sus tierras de vides traídas de Francia. El Camino de Santiago también facilitó la difusión del vino navarro, cuyo consumo era, y sigue siendo, habitual entre los peregrinos, que encuentran en él un preciado elixir para combatir las fatigas del largo recorrido.
La cantidad y la variedad de vinos producidos en la región, propició el refrán popular: "Estella, la bella; Pamplona, la bona; Olite y Tafalla, la flor de Navarra" recogido por Gonzalo Correa a principios del siglo XVII. Aunque ha llovido mucho desde entonces, el vino navarro mantiene incólume su prestigio, siendo sinónimo en la última centuria de rosado con clase. Su notoriedad ha rebasado fronteras y se ha adentrado en los mercados internaciones, que han acogido favorablemente las excelentes virtudes de estos vinos, elaborados preferentemente a partir de la variedad Garnacha.
En la actualidad, el vino navarro gana en importancia y peso específico, gracias a las mejoras introducidas en los sistemas de cultivo y producción, y a la decidida apuesta emprendida por la calidad. En los últimos tiempos, los tintos de la región, confeccionados con un toque similar a sus vecinos riojanos, están alcanzando notable auge y relevancia entre los consumidores, algo que dice mucho a favor de una denominación con criterios cada día más exigentes.
La zona
El área de producción abarca 125 términos municipales de la provincia de Navarra, divididos en cinco subzonas vinícolas: Baja Montaña, Ribera Alta, Ribera Baja, Tierra Estella y Valdizarbe.
El clima
Continental, con marcados contrastes térmicos de estación a estación. Las diferentes subzonas que comprenden la Denominación de Origen poseen sus propias peculiaridades climáticas. Así, en las cercanías del Ebro gozan de un clima continental de influencia atlántica, mientras en la Ribera Alta se nota un cierto toque mediterráneo en el ambiente.
La temperatura media anual oscila entre los 11'7º de Baja Montaña y los 14º de la Ribera Baja, y las precipitaciones se sitúan entre los 450 mm/año en Ribera Baja y los 680 en Baja Montaña, con una insolación media de entre 2.200 y 2.500 horas de sol despejado al año.
El suelo
Los cultivos en Navarra se asientan principalmente en suelos pardo-calizos formados sobre sedimentos blandos, de escasa proporción arcillosa, buena permeabilidad y pobres en materia orgánica.
Las uvas
Las variedades autorizadas por el Consejo Regulador son las siguientes:
- Blancas: Viura, Malvasía, Garnacha Blanca, Chardonnay, Moscatel (de grano menudo).
- Tintas: Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Graciano, Garnacha tinta, Mazuela y Merlot.
Los vinos
Tradicionalmente, esta tierra ha destacado por sus magníficos vinos rosados, aunque en los últimos tiempos viene elaborando notables blancos y no menos estimados tintos, que cierran así el círculo de una denominación con mucha raigambre vinícola.
Los rosados se elaboran mayoritariamente a partir de la uva Garnacha, pero también se dan a partir de Tempranillo o Cabernet Sauvignon. Son vinos muy frescos y afrutados, que presentan una brillante tonalidad frambuesa, y un marcado equilibrio.
Los blancos ofrecen una atractiva coloración dorada y notables esencias aromáticas, suaves perfumes tostados y cremosos que deleitan el paladar más exigente. Los vinos dulces, blancos de Moscatel de grano menudo, otra de las especialidades de esta denominación, destacan por méritos propios, por su sabroso carácter y fuerza aromática, junto con su delicado sabor a melaza y fruta fresca.
Los tintos, por su parte, presentan características diferenciadas dependiendo de las zonas de donde procedan. En las áreas septentrionales, destacan vinos frescos y con mayores niveles de acidez, nacidos principalmente de la variedad Tempranillo. En las partes meridionales se imponen vinos más cálidos y suaves, con esencias maduras y toques a frutos negros.
La producción
Nº hectáreas de viñedo: 14.225.
Nº de viticultores: 6.604.
Nº de bodegas: 86.
Cosecha 1999: 72.334.087 kilogramos.
Producción 1999: 506.338 hectolitros.
Comercialización: 67% Nacional, 33% Exportación.
Consejo Regulador de la D.O. Navarra
Presidente: álvaro Marino Pérez de Rada.
Secretario: Miguel ángel Elizburu Frías.
Año de constitución: 19.
Dirección: Avda. Conde Oliveto, 2. 31080 Pamplona.
Tfno: 948 22 78 52/21 55.
Fax: 948 21 21 01.
Página web: www.vinonavarra.com
E-mail: consejoregulador@vinonavarra.com
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