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| Bodegas / D.O. Montilla-Moriles |
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Bodegas Toro Albalá
Dulce del sur
Las Bodegas Toro Albalá son lugar de anécdotas, historia y vino dulce. En plena campiña cordobesa, en Aguilar de la Frontera, se alza esta bodega como bastión de la Denominación de Origen Montilla-Moriles con grandes vinos como el Don P.X.
Al sur de la provincia de Córdoba, en el corazón geográfico de Andalucía, encontrarás un pueblo blanco conocido por dos joyas: una arquitectónica, otra vinícola. La plaza ochavada de Aguilar de la Frontera es un extraño ejemplo de barroquismo sereno. ¿Cómo si no se justifica hacer una plaza con ocho lados? El blanco de la cal y el verde de los balcones dan serenidad al atrevimiento. Si abandonas la plaza y te diriges a la salida del pueblo, encontrarás el otro secreto de Aguilar: las Bodegas Toro Albalá, enclavadas en la D.O. Montilla-Moriles.
Si algo llama la atención, desde el principio, en estas bodegas es su amor por el pasado. En ellas encontramos un recoleto museo en el que puedes dar un paseo por la Historia del vino. Detrás de las vitrinas desfilan los vestigios de la intensa relación que a lo largo de los siglos han mantenido el vino y el hombre. Otro de los atractivos de las Bodegas Toro Albalá es su Salón del vino, una gran sala en la que se realizan catas de vino (con un aforo de 75 personas). Delgadas columnas negras sostienen dos filas de barricas y, bajo ellas, una biblioteca en la que 1.400 libros hacen compañía a vitrinas con decantadores, venencias y demás utensilios empleados en la elaboración de los vinos. Al fondo de la sala, cuatro vitrinas muestran con orgullo las tierras de la zona, presididas por un busto que habla de dioses dormidos ya en otras épocas.
¿Quién está detrás de esta bodega? El enólogo Antonio Sánchez, sobrino del fundador, que ha elaborado vinos para las grandes bodegas de Montilla-Moriles. Entre los vinos de Toro Albalá llama la atención por su nombre uno de ellos: el "Eléctrico", que tiene mucho que ver con la torrecilla que domina la bodega...
El misterio se resuelve conociendo los orígenes del edificio. Antes de su restauración en 1922, en él se albergaba una central eléctrica que generaba luz para varios pueblos de la zona. Aún se conservan los depósitos de combustible y, un poco más allá, la tapa de un bunker de principios de siglo. Cuando empezaron a elaborarse los vinos, la gente del pueblo comentaba que el "carácter eléctrico" de la zona ayudaba a la calidad de los vinos... Anécdotas aparte, la bodega no ha querido olvidarse de aquellos tiempos, y embotella su vino "Eléctrico" en una inigualable botella ¡con forma de bombilla! Una rareza para guardar.
No es la única curiosidad que puedes encontrar en las botellas de Toro Albalá. La originalidad llega también a las etiquetas: las encontrarás en madera pirograbada e incluso grabadas en relieve para lectura en Braille. Pero más allá de las anécdotas, Toro Albalá guarda un tesoro: sus dulces Pedro Ximénez, elaborados con uvas pasificadas asoleadas durante 15 ó 20 días tras la vendimia. Desde las series más antiguas, como el Bacchus 1939 o el Marqués de Poley 1945, hasta el joven Don PX, son vinos apreciados allá donde vayan, como lo demuestran los numerosos premios que han recibido a lo largo de los años.
Datos de interés:
Dirección: Ctra. Córdoba-Málaga, 1. 14920 Aguilar de la Frontera (Córdoba).
Teléfono: 957 66 00 46.
Fax: 957 66 14 94.
E-mail: gerente@talbala.com
Dirección de Internet: www.talbala.com .
D. O.: Montilla-Moriles.
Fundación: 1922.
Enólogo: Antonio Sánchez Romero.
Capataz: Rafael Valle.
Viñas: 7 Hectáreas.
Comercialización anual: 500.000 litros (30% dedica a la exportación).
Vinos: Fino del Lagar, Fino Rama, Joven afrutado Eléctrico, Gama Don P.X., Gama Especial Don P.X. añadas viejas , Gama Amontillado (Viejísimo Solera, Convento Amontillado).
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