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Ribera recupera sus maestros toneleros
El resurgir de un oficio centenario

La Ribera del Duero fue siempre cuna de grandes maestros toneleros, pero la crisis de los años 50 y el progresivo abandono del viñedo como principal sistema de cultivo provocó su total desaparición. Un descendiente de esos artesanos, Domingo Calvo, se ha propuesto "resucitar" el oficio y abrirse un hueco entre las grandes tonelerías nacionales y extranjeras que ahora surten a las bodegas de la zona.

A Domingo Calvo le respalda la experiencia y tradición, ya que su familia llevaba más de cuatro generaciones haciendo cubas en la localidad ribereña de Baños de Valdearados para abastecer a la zona. Claro que eran recipientes de 5.000 litros, los que se usaban entonces.

Sólo ha habido un momento en el que la familia Calvo abandonó el oficio, y fue a partir de los años 50, cuando se crearon las cooperativas y descendió considerablemente la demanda de cubas. Domingo, a quien le gustaba trabajar la madera, decidió seguir trabajando con este material, aunque elaborando muebles o tallas.

"Cuando la Ribera del Duero empezó a despegar de nuevo, yo comencé a dar vueltas al tema de recuperar la sección de tonelería, y, aunque ya soy mayor, pensé que podía ser una buena idea dejar mis conocimientos sobre la madera y la conservación de los vinos a mis hijos. Es decir, poner una tonelería, porque me gustaba, conocía el oficio y podía ser un legado para mis hijos". Dicho y hecho. Casi a punto de llegar a la etapa de la jubilación, Domingo Calvo se mete de lleno en el mundo empresarial y pone en marcha Tonelería Duero en su propio pueblo, Baños de Valdearados.

Aunque la idea es buena, porque la demanda de barricas es cada vez mayor en la Ribera del Duero, este maestro tonelero sabe que el camino es difícil, pues se trata ahora de darse a conocer, de lograr que confíen en su producto y, sobre todo, de hacerse un pequeño hueco en un mundo muy competitivo y dominado por la tonelería industrial venida de otras regiones. Y es que la mayoría de los proveedores de barricas en la Ribera del Duero son grandes empresas riojanas (con excepción de alguna francesa) muy conocidas y perfectamente asentadas en el mercado, que llevan más de 20 años abasteciendo a la zona.

Domingo Calvo, que reconoce que podría estar viviendo tranquilamente como jubilado y dedicándose a la artesanía, asegura no tener miedo de afrontar esta aventura empresarial. "Hay que tener coraje, corazón y ganas de trabajar. Con buena voluntad y tesón, un empresario siempre sale adelante", afirma.

Métodos tradicionales

En su opinión, su punto fuerte es la elaboración artesanal de las barricas. "Nosotros trabajamos con métodos totalmente tradicionales, la maquinaria que empleamos es la más sencilla, en parte porque una tecnología moderna suponía una fuerte inversión que no podíamos acometer, pero sobre todo porque no nos interesa hacer barricas de tipo industrial, sino seguir siendo artesanos. El vino no se hace, se elabora ¿no?, pues un tonel, igual", argumenta, tajante.

Tonelería Duero importa "las mejores maderas" de Francia, Estados Unidos y Hungría. Concretamente traen duelas de las regiones francesas de Tronçais, Aliers y Nevers, del estado norteamericano de Missouri y de Hungría. No obstante, hoy por hoy, la más demandada es la madera de roble americano. Elaboran el tonel habitual, de 225 litros, y pretenden llegar a una producción de 25 barricas diarias. Las que han fabricado hasta ahora se han vendido, principalmente, a pequeñas bodegas o particulares de la Ribera del Duero y en las zonas del Bierzo y Cigales.

Para Domingo Calvo, en el proceso de fabricación de un tonel no sólo es importante conocer bien las maderas, sus calidades, porosidad y características, sino también saber darles un tostado adecuado. "Lo más artesanal y mejor del tonel es domar la madera y tostarla. Nosotros huimos de los métodos más modernos, como los rayos láser, el gas o los hornos, y preferimos utilizar la leña y el agua. Hasta que la madera coja el punto de tostado adecuado, es el artesano el que sabe, por experiencia, cuánto tiempo es conveniente retenerlo en el fuego", explica. Ellos suelen dar tres niveles de tostado, según la preferencia del cliente: sin tostar, medio y más fuerte.

El hecho de seguir un método tradicional conlleva también una dificultad añadida, la de encontrar obreros cualificados que sepan tratar con mimo a la madera y que quieran compartir trabajos y desvelos con los propietarios de este negocio familiar. Pero Domingo está convencido de que es un oficio que tiene futuro. "Es cuestión de que te vayan conociendo y confíen poco a poco en tu producto", señala, optimista.


Aurora Lázaro

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