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Rueda
En Valladolid, Segovia y Ávila
Rueda es un ejemplo del éxito que puede suponer defender lo autóctono, en este caso un tipo de uva, la Verdejo. La tradición, el localismo y la tecnología demuestran aquí ser un buen trío.
Aunque en el siglo XV comienza a perfilarse la personalidad de estos vinos, su expansión comercial llegará en el siglo XVI de la mano del esplendor de Medina del Campo, gracias al comercio de la lana. Sirva de dato el traslado de la Corte a esta población. Poco tardaron los Reyes Católicos en elegir estos vinos como sus favoritos y promulgar medidas proteccionistas. En esta época se inicia el hábito de envejecer los vinos blancos, más apreciados entonces que los jóvenes.
En el siglo XVII, la Corte se traslada a Madrid, con el consiguiente declive de la zona. El vino se elaboraba en bodegas subterráneas, excavadas bajo la tierra. La mayor parte de éstas se construyen durante los siglos XIV y XV, aunque no se puede descartar que algunas provengan de la época romana.
El vino de Rueda era conocido en los siglos XVI y XVII como vino de la Tierra de Medina. Su desarrollo alcanzó tal magnitud, que la economía de la zona dependía de él casi de forma exclusiva. Los vinos de la Tierra de Medina se convirtieron en marca de calidad y ocupaban un lugar de honor en la Corte.
No sólo Rueda o Medina del Campo vivieron ese desarrollo, sino que arrastró a los pueblos cercanos como Alaejos, Nava del Rey, Madrigal de las Altas Torres o Tordesillas. A principios del siglo XIX, los vinos son cada vez más demandados y se exportan a Francia, Inglaterra y Cuba.
Los cambios en la naturaleza de los Rueda vienen a raíz de la filoxera (1897), tras la que los viñedos se replantaron con uva Palomino, con la que se elaboraban vinos rancios y generosos, del tipo de los jerezanos. Se utilizaban entonces cántaros de cristal de 16 litros; el sol del día y el frío nocturno se encargaban del resto. El vino se vendía por lo general a granel y su prestigio no pasó de ser local.
Durante muchos años, Rueda ocupó un papel de segunda fila dedicada a elaborar vinos generosos, que intentaban imitar el estilo de Jerez y se criaban primero en cántaros de cristal al aire libre, recibiendo los fríos de las noches y los calores del día, y más tarde en viejos toneles o barricas en las numerosas cuevas subterráneas. Eran los vinos que se conocían como Pálidos o Dorados.
En los años 70 y procedentes de Rioja, los herederos del Marqués de Riscal buscan nuevos terrenos para hacer vino y se establecen en la zona de Rueda. Unido a la labor del enólogo Émile Peynaud, que advierte del extraordinario potencial que encierra la Verdejo, comienza una nueva época para Rueda. Además, se empieza a experimentar con otra variedad, la Sauvignon Blanc, que hoy en día está perfectamente adaptada a esta comarca y con la que se elaboran vinos afrutados. Estos Rueda de nuevo perfil pronto recibieron una buena acogida, que actualmente se ve incrementada por una eficiente campaña de imagen.
La zona
Situada casi totalmente en la altiplanicie de la margen izquierda del Duero, ocupa la mitad suroeste de la provincia de Valladolid (51 términos municipales), algunos municipios del noroeste de Segovia y una pequeña parte de Ávila. En total, más de 6.000 hectáreas bañadas por el Duero y sus afluentes Eresma, Adaja, Zapardiel y Trabancos, con una altura que oscila entre los 600 y los 800 metros.
Clima
Rueda mantiene una eterna lucha contra un clima de largos inviernos con frecuentes heladas tardías y veranos extremadamente secos y calurosos, sólo alterados por inesperadas tormentas. Si exceptuamos la favorable influencia de los vientos atlánticos, que entran por los Arribes del Duero, esta zona tiene un marcado carácter continental. Las podas se prolongan a veces hasta abril, ya que las cepas con sarmiento se defienden mejor del frío.
En otoño se concentran las precipitaciones, con una media anual de 400 mm. Se disfrutan aproximadamente 2.600 horas de sol al año, lo que hace que la uva madure correctamente y obtenga un buen nivel de azúcares. Entre el día y la noche hay un gran cambio de temperatura, que da lugar a un buen equilibrio en la uva: el sol le da azúcar y la noche evita que pierda acidez.
Suelo
Esta elevada planicie se caracteriza por sus suelos típicamente cascajosos o pedregosos, que favorecen una buena aireación y drenaje y, en definitiva, la perfecta maduración de la uva. La textura varía de arenolimosa a limosa y son ricos en calcio y magnesio, dos microelementos que dan personalidad al vino.
Uva
Decir Rueda es decir Verdejo, la variedad de uva que le ha dado una nueva vida a los vinos de la zona. Su aroma y sabor tiene matices de hierba de monte bajo mediterráneo, con toques afrutados ligeramente dulces. Pero no sólo de Verdejo vive Rueda; la Sauvignon Blanc aporta matices de pomelo, frutas de la pasión y un componente floral, la Viura da un punto de acidez y, por último, la Palomino, que hasta los 70 era la más utilizada y hoy en día se encuentra en retroceso (el Reglamento de la D.O. no autoriza nuevas plantaciones).
Vinos
En general son vinos jóvenes, sin crianza, cuya degustación se recomienda en los dos años siguientes al de la cosecha: de lo contrario, los aromas se atenúan.
La Denominación de Origen Rueda clasifica sus vinos de un modo diferente a lo habitual, para potenciar el valor de la Verdejo. Así, según su proporción de viníferas y calidad, tenemos los Rueda (con un máximo del 60% de Viura y Palomino, con lo que el carácter de la Verdejo se diluye un poco), los Rueda Superior (con un mínimo de 75% de Verdejo, aunque frecuentemente llega al 100%) y el Rueda Sauvignon, (elaborado íntegramente con Sauvignon Blanc).
Teniendo en cuenta la elaboración nos encontramos el Rueda Espumoso, que se obtiene según el método tradicional de segunda fermentación en botella y contiene un mínimo de 75% de Verdejo.
De acuerdo al tipo de crianza, el Dorado Rueda (mínimo 40% de Verdejo), con un aroma y sabor ligeramente tostado por su larga oxidación en el envejecimiento en madera de roble americano, presenta el estilo clásico de los vinos generosos. Su color amarillo dorado puede llegar al ámbar.
Por último, cabe destacar el Pálido Rueda, también generoso, de crianza oxidativa pero más corta que en los Dorado Rueda. Son vinos punzantes en el aroma y muy largos en boca.
Producción
Nº hectáreas de viñedo: 6.183.
Nº viticultores: 1.500.
Nº bodegas: 20.
Producción total (Kg.): 24.410.300 (en 1999).
Comercialización (botellas ¾ l.): 13.118.454. Se exporta aproximadamente el 20%.
Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rueda
Presidente: César Prieto Frías.
Secretario: Ramón Bocos Ruíz.
Año de constitución: 1980.
Dirección: Real, 8. 47490 Rueda (Valladolid).
Teléfono: 983 86 82 48.
Fax: 983 86 81 35.
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