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Alicante
El vino preferido del Conde de Montecristo
Prestigioso vino el de Alicante, con una acrisolada genealogía a sus espaldas y un renombre que ha trascendido allende fronteras, pues no sin fundamento se afirma que fue el primer vino que dio la vuelta al mundo.
El origen de la viticultura en Alicante se pierde en la memoria y habría que remontarse miles de años atrás para encontrar sus primeras huellas, unos vestigios que comienzan con los íberos, continúan con los cartagineses y toman cuerpo definitivo con los romanos, grandes amantes del vino.
Durante la época romana se difunden los cultivos y se extiende el consumo del vino, un producto muy popular por entonces, al igual que en la actualidad, que fermentaba y se trasportaba en ánforas de barro, algunas de las cuales se conservan y pueden admirarse en los diferentes museos de la zona. Las primeras noticias escritas sobre el vino de Alicante datan del periodo árabe que sucedió a la dominación romana y en ellas, varios poetas moriscos loan sus excelencias. Algo realmente sorprendente, dado las prohibiciones coránicas que rodeaban el consumo de alcohol, si bien, en muchas zonas estos preceptos no fueron tomados al pie de la letra, gozando sus habitantes de algunas bulas, concedidas por los diversos Califatos que reinaron durante ese periodo histórico.
Pero es a partir del siglo XV cuando estos vinos entran con brillantez en la historia, iniciándose un largo periodo de esplendor que durará cuatro siglos y se prolongará hasta finales del XIX. En 1510, Fernando el Católico prohíbe en la provincia de Alicante la distribución de vinos de otras tierras y en 1596, Felipe II confirma este privilegio. El especial proteccionismo contribuirá a engrandecer y consolidar unos vinos cuya notoriedad empieza a extenderse por países como Inglaterra, Escocia o Flandes, lo que provoca un trasiego incesante de naves por el puerto alicantino en busca del afamado líquido.
El Duque de Saint Simon afirma en sus memorias que cuando a Luis XIV de Francia, el Rey Sol, le llegó su última hora y agonizaba en el lecho de muerte, consumido por la gangrena, sólo probaba bizcochos bañados en vino de Alicante, anécdota que alecciona sobre la condición de un vino siempre en boca de nobles, cardenales, almirantes y majestades de toda condición, reales y literarias.
El vino de Alicante se entremezcla en la temática de Alejandro Dumas, Dernboswski, Salgari, Davillier y Quinet, entre otros celebres literatos. En el "Conde de Montecristo", la obra cumbre de Dumas, en el pasaje de la visita al mayor Cavalcantí, éste le da a elegir entre un Xerez, un Oporto y un Vino de Alicante, escogiendo el protagonista el noble vino que nos ocupa, curioso pasaje literario que ilustra acerca de la calidad de un producto, el Fondillón, que llegó a pagarse a 800 francos el hectolitro, mientras que el Xerez se vendía a 204, el Porto a 153, el Málaga a 135 y vino de Valdepeñas a 60.
El monopolio de 1510 se termina parcialmente en 1756, permitiéndose la exportación de vinos del interior de la provincia, completándose la liberalización del comercio del vino en 1834. El siglo XIX supondrá la edad de oro del vino alicantino, llegando a cultivar 93.000 hectáreas y a producir 1.200.000 hectolitros, destinados mayoritariamente a Francia, país con el que se firma un tratado de exportación, ya que debido a la plaga de la filoxera sus viñedos estaban notablemente dañados.
En 1892 concluye el Tratado con Francia y comienza la excedencia y sobreproducción, lo que conduce al ocaso del vino alicantino, que ya nunca volverá a ocupar un lugar tan privilegiado en la historia. En la actualidad, esta denominación está recobrando el tiempo y protagonismo perdido, resurgiendo con fuerza gracias a las modernas técnicas de producción y elaboración utilizadas. Inmersos en una fuerte reconversión, en los últimos diez años se ha multiplicado por ocho el volumen de embotellamiento, alcanzando la cifra de ocho millones de envases en el mercado, gracias al empeño de unos viticultores que hoy ocupan casi 15.000 hectáreas y producen cerca de 300.000 hectolitros anuales, una cantidad lejana de los no tan remotos tiempos de gloria, pero que satisface a unos cosecheros orgullosos de sus raíces y origen mediterráneo.
La zona
El área de producción abarca 51 municipios en la provincia de Alicante, distinguiéndose dos amplias subzonas: la primera que engloba la capital alicantina junto con una amplia franja al este, y la segunda, enclavada en la comarca de La Marina Alta, en la punta norte de la región, que comprende 28 términos municipales, entre los que destacan Calpe y Denia como localidades más importantes y conocidas.
El clima
Mediterráneo en las costas y continental suavizado en el interior. Salvo en la zona de La Marina Alta, el tiempo es bastante seco y la temperatura media anual oscila entre los 13 grados de Ibi y los 18 de Orihuela. La insolación media alcanza las 2.500 horas de sol despejado al año y el nivel pluviométrico se sitúa entre los 300 mm/año en Orihuela y los 500 mm/año de La Marina Alta.
El suelo
La mayor parte del viñedo se encuentra sobre terrenos calizos de coloración parda, escasamente arcillosos y con un bajo nivel de materia orgánica.
Las uvas
Las variedades que podemos encontrar en esta denominación son las siguientes:
- Blancas: Airén, Chardonnay, Macabeo, Merseguera, Moscatel, Planta Fina y Verdil.
- Tintas: Bobal, Cabernet Sauvignon, Garnacha Tinta, Garnacha Tintorera, Merlot, Monastrell, Pinor Noir y Tempranillo.
La especie Monastrell es la variedad reina, alzando su majestuosa corona en un 66% del terreno cultivado, seguida de la Tempranillo con un 11'5 %, y de la Garnacha Tintorera con un 4'6%.
Los vinos
Antes de entrar en consideración sobre los modernos vinos que hoy se pueden encontrar en esta denominación, haremos unos breves apuntes sobre el que fue su producto histórico mas enaltecido y característico, el llamado Fondillón.
Este afamado vino dulce se obtenía de uvas muy asoleadas, Monastrell y Garnacha, que brindaban mostos con un alto contenido en azúcares, facilitando la posterior fermentación; quizás encabezado con aguardiente, el dato no está claro, una crianza en toneles de roble proporcionaba este magnífico vino rancio, generoso en grados, que ha confortado paladares reales y endulzado durante siglos las mejores mesas del mundo.
En la actualidad, Alicante presenta unos exquisitos moscateles, complejos y carnosos, con sabor a mandarina y miel, y unos tintos muy aromáticos y robustos.
El llamado Doble pasta, denominado así porque en su elaboración se emplea el doble de hollejos (pasta) que en una vinificación normal, posee coloración intensa y notable graduación, con un extracto seco muy elevado, que le confiere un carácter único y distintivo.
Mayoritariamente obtenidos a partir de la variedad Monastrell, los tintos jóvenes muestran un intenso aroma afrutado y suaves matices a violetas en su paladar. Los maduros, por su parte, presentan un bouquet de gran complejidad y finos toques a vainilla, regaliz, pasas y fruta madura.
Los rosados, actualmente en promoción, destacan por su frescura y suavidad; nacidos de la variedad Monastrell combinada con Garnacha, son unos vinos de atractiva coloración que mantienen vivo su carácter joven y equilibrado.
Los blancos, minoritarios en la zona, son equilibrados y de notable potencia aromática. Un producto de mesa algo escaso en una denominación que se caracteriza por su alto nivel de exportación, un 35% del total producido, y donde se elaboran vinos muy destacados, tanto embotellados como a granel, los cuales gozan de una gran aceptación dentro y fuera de España.
La producción
Nº hectáreas de viñedo: 14.874.
Nº viticultores: 3.110.
Nº bodegas: 60.
Cosecha 2000: 33.934.324 Kilogramos.
Producción 2000: 283.853 Hectolitros.
Comercialización: 65% nacional, 35% exportación.
El Consejo Regulador
Presidente: Gaspar Brotóns Alfonso.
Secretario: Ginés Llorca Esquerdo.
Tel.: 96 598 44 78.
Fax: 96 593 46 88.
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